Más allá de estúpidos y trasnochados nacionalismos, lo cierto es que es una barbaridad penalizar a un piloto que únicamente cumple las órdenes de su equipo. No tiene pies ni cabeza.
Seguro que los comisarios eran además masones.
La péfida albión siente envidia de nuestros éxitos como nación. juuuaaassss...
Fernandito no le debe nada a nadie, y mucho menos a la gloriosa apaña.