A principios de los setenta un grupo de científicos realizó un experimento llamado “la paloma en el estado del bienestarâ€. Hicieron pasar hambre a tres grupos de palomas: dos grupos de prueba y uno de control.
El primer grupo de prueba aprendió a esperar sobre un pedal para conseguir grano; el segundo grupo de prueba recibía grano siempre, independientemente de lo que hiciera; el grupo de control pasaba hambre.
Después, los tres grupos fueron puestos en jaulas donde para recibir grano debían picotear en una llave iluminada. El primer grupo de prueba, el que había aprendido a esperar sobre el pedal, averiguó rápidamente el mecanismo para alimentarse; el grupo de control, el que había pasado hambre en la etapa anterior, fueron más lentos; el segundo grupo de prueba, las palomas del bienestar, fueron las últimas en aprender.
Entonces les cambiaron el mecanismo, ahora debían abstenerse de picotear para recibir el grano. Los resultados se repitieron: el grupo que desde el principio aprendió que la comida dependía de su propio esfuerzo lo hizo mejor que el resto; el grupo de control fue segundo y las palomas del bienestar las últimas.
Los seres humanos no somos palomas; somos inteligentes y tenaces. Pero, al igual que las palomas, estamos dramáticamente condicionados por nuestras primeras experiencias.
Piense en un joven. Si sus padres se comportan como el gobierno del bienestar está aprendiendo que no tiene que trabajar para vivir, que el trabajo diligente, la responsabilidad y el esfuerzo no son necesarios para sobresalir en la vida. Aprende a ser un desvalido.
Hay millones de jóvenes que aprenden esta lección todos los días. Ellos serán algún día padres que enseñarán esta lección a sus hijos y el legado del desamparado irá pasando de generación en generación.
¿Tenéis hijos? ¿Mano dura o blanda? ¿Sois los padres que apuntan a sus hijos al conservatorio, a remo, a clases de apoyo... o les dejáis libertad para que se pasen la tarde jugando en la calle? ¿Os sentáis a menudo con ellos para darles charlas?
Venga, tengo en proyecto de tener un hijo y necesito opiniones.
Bernhard Bueb; "Lob der Disziplin", creo que está traducido al español con el título de "Elogio de la Disciplina" - una disciplina, no entendida como régimen militar, sino la que enseña valores como el respeto, el orden, la responsabilidad etc.
Interesante tema. Ahora me tengo que marchar, pero te respondo esta tarde, ¿vale ?
Por cierto, el Sr. Bueb fue durante decenas de años director del prestigioso Colegio-Internado de élite "Schloss Salem" donde en su día también estudiaba o estaba la Reina. El libro del Sr. Bueb fue un éxito muy sonado y como era de esperar - muy criticado. Ya sabes como les gusta a mis paisanos enzarzarse en profundas reflexiones.
Mit freundlichen Grüssen wünsche Ich wünsche Dir einen schönen Tag.
El tener un hijo es una experiencia muy distinta al análisis social puesto que se pierde objetividad al involucrarnos afectivamente. Es más fácil analizar un estado o una situación ajena.
Por eso mismo creo que la idea es no perder el contacto con la realidad y mucho menos pretender que nuestros hijos la pierdan. Uno de los mayores problemas que conozco es el de padres "extremistas", aquellos que buscan la perfección en la educación, hijos llevados al desconcierto porque sus padres son muy duros o blandos, u ausentes porque decidieron que los hijos deben experimentar y aprender.
Primero la perfección no existe y la experiencia de ser padres no garantiza que estemos en capacidad de saberlo todo, por eso pienso debemos actuar con mucha humildad para que nuestros hijos puedan aprender de nosotros y viceversa. Los niños tienen una gran sabiduría innata y esta en nosotros el poder hacer que la descubran, el hacerlos crecer hacia conocer sus propias habilidades. No las nuestras o las que creemos deben ser suyas...
Creo que la dureza es innecesaria cuando las normas son claras, normas sobre el respeto a la propiedad, a los demás y a la existencia. El respeto involucra el trabajo para justificar la existencia humana, el trabajo de los niños si tenemos la capacidad para ello puede ser precisamente las clases de remo o de arte según la inclinación propia. El control del tiempo libre es vital, pro es vital también dejarlos ser niños y jugar.
Lo más importante es desarrollar la responsabilidad sobre la propia existencia y hacer a los niños coparticipes de su propia educación. Veo difícil educar a alguien sin involucrarlo realmente hablando mucho con ellos y demostrándoles con actos nuestra preocupación por el trabajo, los demás y el respeto.
Creo que el gran desafió para los padres en una sociedad llena de estímulos como la nuestra es enseñarles a discriminar la información en el Internet por ejemplo, o limitar la televisión que es realmente embrutecedora. Como hacer esto sin coactar su libertad y al mismo evitar la contaminación masiva, es un gran problema.
Lo que dice Radix sobre ser duro o blando no creo existan recetas, sino nuestra capacidad de compromiso con la responsabilidad asumida y capacidad de amar con responsabilidad. Daña tanto un amor ciego y estupido alejado de la realidad como una dureza sin explicación y respeto.
Gracias Iseo, me has traído suerte, me acaban de decir que he aprobado el teórico de conducir :-).
Si no habéis leído nada sobre el método Montessori, os voy a poner aquí un textito que tengo. A ver si tengo esta noche un rato para traducirlo, porque lo tengo en alemán.
Publicado por: RadixGracias Iseo, me has traído suerte, me acaban de decir que he aprobado el teórico de conducir :-).
na dann, herzlichen Glückwunsch!!! y a por el práctico. Acuérdate : la señal de tráfico de 30 no significa dar 30 vueltas... Ya nos contarás. Respecto a tu proyecto, no le hagas caso a mi querido chouchou. Tener un hijo es una forma de sobrevivir y no morir del todo. Para una mujer es un imperativo biológico y para vosotros ... pues lo mismo diría.
por lo demás, a lo que dice por Uchu, poco que añadir.... yo diría que antes que las teorías del Dr. Spock, las del Sr. Bueb, incluyendo que el niño aprendiera cuanto antes lo que se llaman las consecuencias lógicas : si ..... entonces. con un chiste: mamá me dejas que toque la estufa ? No, te vas a quemar por fa, déjame tocar la estufa ... (en repetición...) hasta que la madre, cansada ya de la lata que le da el hijo, dice: bueno, vale, toca la estufa. responde el niño: claro, claro, quieres que me queme ¿no? herzliche Grüsse ("ss", en plural no hay elección)
La doctora María Montessori desarrolló hacia el año 1906 una metodología y filosofía para la formación y la educación en escuelas y jardines de infancia. Su método se basó en la enseñanza abierta en contraposición a los métodos cerrados, como por ejemplo la enseñanza frontal. Se puede decir que este método pedagógico fue experimental, en el sentido de que la observación de los niños por los docentes conducía a la aplicación de técnicas didácticas apropiadas para maximizar el proceso de aprendizaje. El núcleo del método Montessori se resume a menudo en el lema "ayúdame a hacerlo por mí mismo".
Desde el momento de su nacimiento el niño aspira a la libertad y la independencia de los adultos. Montessori describe este proceso como una ley biológica en la vida de todo ser humano. Del mismo modo que el cuerpo infantil va desarrollando sus capacidades para darle al niño libertad de movimientos, su mente está hambrienta de conocimientos y autonomía.
En este proceso el adulto puede convertirse en su aliado y prepararle al niño el entorno para que esté adaptado a sus necesidades y su hambre de conocimientos. El papel del adulto en el método Montessori es el de un ayudante que allana el camino al niño para alcanzar la independencia, según el lema Montessori: "ayúdame a hacerlo por mí mismo". El proceso de aprendizaje tiene lugar en el niño y el niño es su propio maestro. El adulto debe conducir al niño hacia el aprendizaje para después retirarse y, por último, acompañar al niño en el proceso como observador.