Como vengo observando que la Iglesia Laicista-Colectivista se dedica en los últimos tiempos a lanzar frenéticos ataques a la Iglesia Católica y como sea que la sola existencia de la Iglesia Católica ofrece una cierta garantía de que la Iglesia Laicista-Colectivista no pueda someternos a sus acreditados procedimientos, que oscilan entre los de la Iglesia-Católica medieval y de los siglos XVI y XVII (Polonia, Hungría, Checoslovaquia...) y los de los adoradores de Huitzilopochtli o del Moloch cartaginés (Camboya, Corea, China, Rusia, España...), creo oportuno explicar un poco la posición de un ATEO de verdad (no uno de los presuntos “ateos†de la Iglesia Laicista-Colectivista) frente a estas maniobras.
Dice el beato nick “altamiranoâ€: Sé que los curas y sus monaguillos están muy ocupados con el "dolce far niente", pero quizás puedan darme algunas respuestas, aunque sean retóricas y vacías, como es vuestra costumbre.
Respondo: Desgraciadamente los curas son personas sumamente ocupadas, como sabe cualquiera que tenga la curiosidad de observar lo que pasa en una parroquia católica a lo largo de la semana. Muy lejos de entregarse al "dolce far niente", como dice el beato nick “altamiranoâ€, se baten el cobre para mantener a su feligresía en un nivel que sería lamentablemente alto, en número y moral, de no ser por la amenaza que los fieles de Huitzilopochtli o del Moloch cartaginés ejercen sobre los habitantes de estas taifas desde las instituciones de gobierno que constituyen la espuria (en palabras de Mao Tse Tung) autoridad constituida.