Holocausto Cubano
  • Los campos de trabajo forzados en Cuba: Una experiencia personal-Parte 1

    Esther Patrón Trivedi
    Bitácora Cubana, 17 de julio de 2006

    Era el año 1964 cuando Fidel Castro, en uno de sus largos discursos, anunció que estaba dispuesto a dejar salir de Cuba a todos los que así­ lo desearan, y retaba al presidente de los Estados Unidos a que concediera visas de entrada a su paí­s a todos aquellos que presentaran la solicitud. Casi de inmediato, la respuesta del presidente Johnson fue positiva, y los cubanos, con cierta aprensión, llenaron las planillas correspondientes en las oficinas de Inmigración, admitiendo su deseo de abandonar la Isla. Muy pronto, el gobierno comunista (después de darse cuenta que la nación se quedarí­a vací­a) expuso sus condiciones para permitir el éxodo de estos individuos; una de ellas estipulaba que los hombres de edad militar, o sea entre 16 y 27 años de edad, no podí­an marcharse del paí­s, lo cual hizo que se redujera la cantidad de personas que podí­an hacerlo, debido a que los padres con hijos en esa edad, o las esposas de estos, tampoco estaban en la disposición de abandonar a sus seres queridos.

    Todos los que llenaron las referidas planillas quedaron fichados; ahora el gobierno comunista tení­a un registro que marcaba a aquellos que querí­an irse, lo cual era sinónimo de no estar de acuerdo con el sistema polí­tico reinante, y la primera consecuencia que sufrió la mayorí­a de estos individuos fue la pérdida de sus trabajos. Éste era el modo que utilizaba Castro para mentir al pueblo una vez más y hacer algo así­ como un censo (podrí­amos llamarlo elecciones) y sondear la opinión pública. Pasaron muchos meses. Entonces, comenzaron a hacerse unas reuniones en los centros de trabajo en que se preguntaba a los empleados quiénes habí­an solicitado la salida del paí­s. Pocos dí­as después, a todo aquel que respondió afirmativamente, le entregaron una carta en la que decí­a que esa persona abandonaba el paí­s por ser un traidor a la patria, y por unirse a las filas enemigas de los Estados Unidos. Recuerdo las lágrimas de uno de mis compañeros de trabajo cuando leyó, en mi presencia, aquella carta en que le llamaban traidor, cuando en nuestro corazón sentí­amos que los traidores eran ellos. Dicha carta debí­a ser celosamente guardada con el pasaporte y el resto de los documentos requeridos para el éxodo, pues era indispensable presentarla para salir de Cuba.

    En aquel momento, no sabí­amos qué iba a pasar. Poco a poco fuimos descubriendo lo que la Revolución nos tení­a reservado. Ante todo, se nos despedí­a de nuestros trabajos y quedábamos sin ingresos de ningún tipo. Muchos padres, desesperados, pues no sabí­an cómo iban a mantener a su familia mientras les llegaba la salida, trataban de sobrevivir como podí­an; un vecino mí­o en esta situación, por ejemplo, preparaba dulces de naranja y otras golosinas y los vendí­a clandestinamente, aunque sabí­a que dicha actividad le podí­a costar la cárcel o que le prohibieran más tarde la salida.

    El próximo sorpresivo paso del gobierno fue enviar a los solicitantes, el 8 de marzo de 1967, un telegrama en el cual se les decí­a que se presentaran en el estadio de su pueblo —Jovellanos, en mi caso—, o en otro sitio público semejante, con sus pertenencias. Éste era otro modo de aterrorizarnos, porque no se sabí­a qué rumbo tomarí­amos después de citarnos en aquellos sitios. Luego de dejarnos a mí­ y a otros tantos como yo en el estadio, nuestros familiares, preocupados por nuestro destino, siguieron a los camiones que nos transportaban para saber adónde nos llevaban. Pero los dirigentes del proceso nos advirtieron enseguida que no podí­amos hablar con ellos y que si lo hací­amos, perdí­amos el derecho de salir de Cuba. Esta amenaza y muchas otras se hicieron una constante en los años que siguieron, pues era una manera de dominarnos, ya que nuestro único objetivo era abandonar el paí­s.
  • no kiero herir suceptibilidades,,solo contare lo ke pasa en mi pcia..como uds saben el boernador es judio,su señora ke ahora es diputada nacional tambien los es..bueh ..el vice es sirio o libanes pero es hijo de esso..es argentino como yop...
    bueh ahora con la onda holocausto...se expuso fotografia saben donde?
    en la iglesia principal..o sea la catedral...como es esto?
    kien entiende a kien?
  • el catolicismo tb forma parte de la corruptela politica?
    no niego ni asevero nada..del holocausto..pero no creo ke sea la solucion ke se expongan cosas del pasado..ke solo traen odios..fobias..racismo..y vovlvemos a la vieja historia..lamentablemente paso.y ya fue..nada se puede hacer ia
    porke no se hace cosas..actos donde se integren y no se planten la semillas del odio?
  • http://www.lagaceta.com.ar/vernota.asp?id_seccion=8&id_nota=192536
  • Los campos de trabajo forzados en Cuba: Una experiencia personal-Parte 2

    Dicho deseo nos hací­a permanecer en aquellos campos de trabajo forzado, soportar las humillaciones recibidas y obedecer las órdenes para poder alcanzar nuestra meta. Unas veces recogí­amos guayabas; otras, papas que tení­amos que ir echando en unos sacos hasta completar un mí­nimo de siete sacos al dí­a; si se llegaba a esa cuota antes de terminar la jornada de trabajo, tení­amos que seguir en esta tarea hasta la hora señalada. No podí­amos abandonar los surcos en el campo, "lloviera, tronara, o relampagueara", en el verdadero sentido de la palabra. También nos poní­an a escardar los retoños de los cí­tricos que más tarde iban a ser sembrados en tierra firme; y esto, con órdenes ineludibles de que no podí­amos usar guantes, por el solo placer de ver cómo nos sangraban los dedos hasta que nos salí­an callos.

    Puesto que aquel campamento no se regí­a por leyes laborales de ningún tipo, aunque supuestamente tení­amos un sueldo, éste era lo que a los mandatarios se les antojaba, algo así­ como siete pesos al mes, que no nos entregaban todos los meses, sino cuando a ellos se les ocurrí­a. Nada protegí­a al trabajador, o sea, a nosotras, de modo que las condiciones de vivienda que nos ofrecí­an eran miserables. Nos albergaban en barracones con techos de guano, piso de tierra y ventanas que se cubrí­an con trozos de tela de saco colgantes en vez de puertas. El agua que debí­a ser potable estaba infectada y nos provocaba diarreas: a simple vista podí­amos ver los gusarapos saliendo de las llaves de agua. En las duchas sólo habí­a agua frí­a, naturalmente, y la promiscuidad para bañarnos era absoluta, ya que no tení­an ningún tipo de cortina. En cuanto a las comidas, los dirigentes del lugar nos explicaron que si el pueblo no tení­a qué comer, mucho menos tendrí­amos nosotros, que nos í­bamos del paí­s. Nunca he olvidado el dí­a que llegamos allí­: nos dieron papas y huevos, pero no alcanzaron para todos; los últimos en la cola se quedaron sin comer. Esto pasaba muy a menudo, o la comida se quemaba y no se podí­a comer. Para espesar los caldos, les echaban harina, pero ésta siempre tení­a gorgojos, de modo que habí­a que comer gorgojos, o se quedaba uno sin comer.

    Una noche decidí­ comer sin mirar lo que habí­a en el plato, para vencer mi repugnancia, y una de las muchachas que estaba cerca de mí­ me llamó la atención y me dijo que lo que me comí­a estaba lleno de gorgojos y que ella no se habí­a llevado ni una cucharada a la boca; algo incómoda por haberme interrumpido en mi acto de estoicismo, y quizás con la intención de divertirme un poco, le aclaré que el dí­a anterior lo que ella se habí­a comido estaba igualmente lleno de gorgojos y que yo no le habí­a dicho nada para que no se quedara sin alimentarse. La cara de asco que puso no se me borra de la mente. Ahora esta anécdota me resulta graciosa, pero en aquel momento era doloroso reconocer que sólo a base de sacrificios lográbamos subsistir. Otro dí­a, una de mis compañeras y yo habí­amos guardado un pedazo de pollo que habí­amos traí­do de la casa. Cuando al fin nos dispusimos a comerlo, lo desenvolvimos y descubrimos que a causa del calor, habí­a criado hongos en el pellejo: con toda parsimonia se lo quitamos y, a riesgo de enfermarnos —más podí­a el hambre que el miedo a un trastorno estomacal—, nos lo comimos; tal era nuestro apetito que no nos supo nada mal. Casi nunca se preocupaban de darnos algo de tomar durante las horas calientes de trabajo a pleno sol, por lo que algunas de nosotras llevábamos, cada cual, un litro de agua que forrábamos con tela de saco bien mojada y conservábamos a la sombra para mantener fresco. En cuanto a las condiciones sanitarias, como se podrá imaginar, en aquellos campos no habí­a ni baños ni letrinas.
  • Es de verdad impresionante. A eso le llaman los comunistas (y otros que solo son progres) Libertad. ¿Cuánto tiempo pasaron en los campos de trabajo antes de poder salir de la Isla? ¿Dejaron salir a todos los que estaban allí­ metidos?
  • Que no lo quiean es una cosa y que el propio gabinete gubernamental prepare un estadio para celebrar la muerte de fidel me parece una crueldad total.
    Si quieren hacerlo porque asi lo sienten,que lo hagan pero libremente...
    No me parece ético ni muchio menos moral..preparar un evento para el que mueriera...Quiere decir que son tan mos como al que están juzgando.
    No sé..no lo haria por mas odio ke le tenga Buchilandia-
    http://www.elsigloweb.com//index.php?option=com_content&task=view&id=11181&Itemid=5
  • Los campos de trabajo forzados en Cuba: Una experiencia personal-Parte 3

    Fueron muchas las humillaciones. El jefe del albergue, el capitán Pedraja, era el encargado de ir cama por cama preguntando qué le sucedí­a a una si no se levantaba para ir al campo de trabajo por la mañana. El juzgaba si habí­a suficiente motivo para que cualquiera de nosotras se quedara en el albergue por sentirse mal. A muchas jóvenes les daba vergüenza hablarle a un hombre extraño de sus intimidades, aparte de que él ni podí­a suministrarnos las servilletas sanitarias femeninas de que carecí­amos: no tení­amos derecho a adquirirlas cuando llegaban a las farmacias pues ellas estaban incluidas en la libreta de racionamiento que nos habí­a sido suspendida en cuanto comenzaron a procesarnos para emigrar a los Estados Unidos. Cuando nos enfermábamos, no habí­a atención médica: una noche en que a una de las jóvenes le dio un fuerte ataque de asma, otra compañera y yo tuvimos que quedarnos a su lado hasta el amanecer, acompañándola para ayudarla si se poní­a peor, pues no habí­a quién la atendiera. Recuerdo una ocasión en que tuvimos que llamar a la miliciana o carcelera que nos vigilaba (como si fuéramos presas en una cárcel), que tení­a la llave de un pequeño cuarto donde se guardaban unos pocos medicamentos, y a pesar de lo corajuda que parecí­a con su metralleta al hombro, la muy cobarde no se atreví­a a abrir la puerta porque sobre ella habí­a una rana; yo me adelanté, agarré la rana y la tiré a un lado. En aquel momento sentí­ y le demostré a aquella servidora del régimen, que algunas de nosotras éramos más valientes que ellos; me resultó placentero poder devolver, aunque fuera en una escala muy menor, alguna de las humillaciones que cada dí­a recibí­amos.

    Hubo incidentes muy desagradables. Se perdí­an las cosas, jabones usados, pasta de dientes, en fin, objetos de poco valor, pero atemorizaba saber que estaban sucediendo cosas así­. Al fin se descubrió que entre nosotras habí­a una muchacha cleptómana. De vez en cuando se caí­a alguna joven de las carretas, que era el único transporte que habí­a entre los llamados "albergues" y los campos de trabajo. Hubo casos de accidentes serios en que no quedó otro remedio que trasladar a los heridos a algún pueblo cercano —por lo general Jagüey Grande— con asistencia médica adecuada. Una tarde, de regreso al albergue, una muchacha se cayó de la carreta y una rueda de la que vení­a detrás le pasó por la cabeza y el hombro, pero sobrevivió. Otra, al tirarse de la carreta se clavó una estaca, sobre la cual cayó, que estaba fijada a la tierra; afortunadamente, este accidente tampoco fue mortal. A veces me pareció que ya no tení­amos nada más que perder: no tení­amos libertad y la dignidad trataron por todos los medios de arrancárnosla: dí­a por dí­a, cada mañana, cuando nos daban el "alto" a las 4 de la madrugada, nos poní­an en filas para recordarnos a puro grito que todos los que querí­amos abandonar nuestra patria éramos traidores, inmorales, prostitutas, y otras cosas peores nombradas de modo mucho más grosero.

    Por las noches nos reuní­amos en las literas, rezábamos el rosario y hablábamos un rato hasta que nos daban la orden de dormir, como a las 8 p.m., cuando apagaban las luces. Los baños estaban afuera, así­ que era mejor no ir al baño de noche. De estos campos de trabajo forzado sólo podí­amos salir por dí­a y medio cada dos semanas. Al regresar de nuestras casas, traí­amos pan tostado y azúcar que nos proporcionaban nuestras familias, sacados de la famosa "cuota" de comida que a ellos les correspondí­a; se quitaban sus propios alimentos para ayudarnos a sobrevivir en tan adversas circunstancias, puesto que nosotros habí­amos perdido el derecho de adquirir en las bodegas los limitados alimentos que los demás podí­an comprar (prohibición que se hací­a extensiva a todos los bienes de consumo, sin excepción).
  • Mi tio vendra de cuba en unos dias..nunka le pregunte de politica ni nah de eso ke nioo se habla en familia..pero io le dije ke cdo venga kiero preguntar..y pos ahi sabré la verité de la verité.
  • yasmila, porque tu castellano es tan paricular?
  • yasmila, si no te gustan las iglesias, andá pensando en irte a vivir a otro paí­s, porque Argentina es un pais CRISTIANO , como lo estipula nuestra Constitucion Nacional.
  • io no se amix..nosotros hablamos asip ,los portenios de una manera eléctrika digo io porke cuando van en la 30 palabra io solo entendi las 5ta..ojo no? no solo io..todos los demas del interior..y nosotros marcamos muchio la ll las io demas alargamos las palabras..ejm..el porteñio dice
    me llievé..
    nos; decimos me loy lleivao..
    y gue eso se traduce akip nop es como la personalidad de uno..mira io hablo por mircofono con un amix de liberalismo.org..ke siempre ta conmigo en mis momentos tristes y lindus..y el sabe ke como escribo io hablo..eso creo ke se lliama regionalismo..
    me paaaaaaaaaaaaaaaaa nu lo se
    y gueeeeeeeeeeeee los demas es cosas de la edad y del chatttttttttttttttt
    besiuxxxxxxxxxxxx florecitas
    hoy las veo bunitas..de verdad
  • y kien dijo ke no me gustan las iglesias lorchie...jamás dije eso..o tedesafio ke me muestres donde escribi nome gustan las iglesias..ke mas linduke todas las religiones tengamos nuestra casa natural..aunke io te digo algo..tú como cristiano debes saber ke el Jesús dijo donde haya mas de uno es una iglesia...creo ke ta resumida ke la fe no necesita arkitectos..sino ser noosotros los arkitecttos de nuestra fé
    adeus
  • Son muy interesantes los relatos, Tamakun, es tremendo cómo recuerdan a los barracones en los que los nazis encerraban a sus ví­ctimas... solo que éstos, al menos, tení­an la esperanza de salir de allí­... Pero es terrible tenerte que ir de tu patria en esas condiciones...
  • "Que no lo quiean es una cosa y que el propio gabinete gubernamental prepare un estadio para celebrar la muerte de fidel me parece una crueldad total."

    Este Camello...el gobierno prepara el Orange Bowl justamente para evitar incidentes y aclararon que "no va a ser una fiesta con fila conga", para calmar las pobres mentes de los progres tarados. Porque la verdad para mi los cubanos deberí­an poder celebrarlo como ellos quieran, con mucho ron y salsa, sin que importen las opiniones vací­as de idiotas como vos que defienden a este dictador asesino y bananero.
  • ¡Aplausos!
  • Los campos de trabajo forzados en Cuba: Una experiencia personal-Parte 4

    También nos trasladaban de campamento inesperadamente. Tarde en la noche nos hací­an levantar y recoger precipitadamente nuestras pertenencias: en mi caso, tres mudas de ropa, el cepillo de dientes y las botas de trabajo (las mí­as, dicho sea de paso, eran dos tallas más grandes de las que necesitaba y las tení­a gracias al esposo de una prima que me las habí­a prestado). Nos enterábamos a dónde í­bamos cuando llegábamos al nuevo campamento, y a veces les gritábamos a los campesinos que se asomaban con curiosidad al vernos pasar para que corrieran la voz y nuestros familiares supieran cuál era ahora nuestro paradero.

    En ciertas ocasiones pensamos que nos iban a prohibir la salida para castigarnos por rebelarnos. Un dí­a que lloví­a copiosamente y nos guarecí­amos agachadas debajo de las camas de las carretas, nos negamos a retornar al campo de trabajo cuando el jefe nos dio la orden de regresar debajo de la lluvia; sin habernos puesto de acuerdo, nadie se movió. Comenzaron a amenazarnos y veí­amos cómo iban perdiendo el control sin saber qué hacer. Montados en cólera, nos dijeron que las huelgas no estaban permitidas en los paí­ses comunistas y que nos exponí­amos a que nos quitaran el derecho de salir del paí­s. Pero supongo que todas en aquel momento querí­amos saber hasta dónde se atreverí­an a llegar nuestros vigilantes con sus intimidaciones. Al fin nos dejaron por incorregibles y después de unas horas nos regresaron al albergue, tal vez con la certeza por parte de ellos de que tení­amos un lí­mite en lo que í­bamos a soportarles. Sus amenazas, por supuesto, quedaron en el aire, y nos enteramos que nada habí­a cambiado cuando, poco después, los primeros grupos comenzaron a recibir el permiso para salir de Cuba y en él estaba una de las llamadas "huelguistas", una joven que habí­a cumplido en el campamento sus quince años (no sé cuántas leyes se estaban violando o si esto era abuso laboral de niños, pero me habí­a resultado muy triste ver a una chica de esa edad realizando trabajo forzado).

    Comenzamos a salir, pues, poco a poco, en el orden en que habí­amos llenado las solicitudes, pero resultaba agobiante no saber hasta cuándo tendrí­amos que estar allí­. Nos enterábamos del dí­a y la hora del fin de aquella pesadilla cuando llegaba el jeep de Inmigración que vení­a a buscarnos al albergue y nos dejaba en casa un par de dí­as para que empacáramos y reuniéramos la documentación necesaria para abandonar el paí­s, incluida una carta oficial que certificaba nuestro cumplimiento del requisito de la llamada "agricultura".

    En aquellos campamentos, los aspirantes a salir de Cuba pasaban un promedio de tres años. Yo estuve dos años y medio. Según El Miami Herald, el sistema aquí­ descrito para poder emigrar, se mantuvo vigente de 1965 a 1972 y salieron aproximadamente 250,000 personas. Los hombres y las mujeres estaban separados y en cada albergue se alojaban aproximadamente 300 personas.
  • "si no te gustan las iglesias, andá pensando en irte a vivir a otro paí­s, porque Argentina es un pais CRISTIANO , como lo estipula nuestra Constitucion Nacional"
    Si cada argentino que no le gusta lo que dice la constitución se tiene que ir, no queda nadie.
  • Impresionante...
  • Los campos de trabajo forzados en Cuba: Una experiencia personal-Parte 5 final

    Han pasado 40 años y todaví­a recuerdo las lágrimas de mi madre y mis hermanos, que se sentí­an impotentes ante una situación que empeoraba cada dí­a, al igual que nosotras, dadas las condiciones en que viví­amos en aquellos campos laborales creados por el gobierno. Aunque tratábamos de disimular, no podí­amos contener las lágrimas en cada despedida cuando tení­amos que regresar al campamento después de las breves estancias en nuestro hogar que se nos autorizaban, y se preguntaba uno si no era demasiado alto el precio que tení­amos que pagar por la ansiada libertad: la respuesta tácita era que "no", pues se cuentan por miles los que por esa digna causa han perdido la vida, peleando, en prisión, ejecutados por la tiraní­a castrista o tratando de escapar en balsas o como fuera (el número de muertes causadas por la Revolución, según The Miami Herald, en su edición del 23 de abril de 2006, página 2L, asciende a 31,173). Esta memoria, aunque parezca muy personal, es, sin embargo, parte de la historia colectiva de nuestra patria. El propósito que me ha motivado a narrarla es que no se olviden sucesos de los que ya hoy raramente se habla, y que quede constancia de los muchos abusos de que fue objeto tan alto número de cubanos —entre los que me contaba yo— por el solo hecho de querer abandonar su paí­s en busca de la Libertad, ese derecho primordial e inalienable de todo ser humano.
  • que buen testimonio...
  • ¡A ver cuándo estira la pata de una vez ese repugnante tirano! ¿Qué crees que pasará después de muerto, Tamakum? Habrá por fin democracia en Cuba y podrán volver a su Patria los que lo quieran?
  • Madelón, no se que pasara después de la muerte del tirano. Hay cuatro posibilidades, continuidad, sucesión, transición o guerra civil. Tengo esperanzas de que haya una sublevación popular, secundado por el ejército de teniente para abajo, que derroque a la satrapí­a castrista. Si tuviéramos la gran suerte de que esto sucediera antes de que el tiranosaurio rex estirara la pata, lo podrí­amos colgar cabeza abajo en la Plaza Cí­vica, y así­ darle la oportunidad al pueblo de aplicar la verdadera justicia revolucionaria.

    Como dice el refrán: "No hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista.¨ Si, habrá democracia de nuevo en Cuba y podrán regresar a ella los que así­ lo deseen.
  • Ojalá, pronto lo veremos.
  • PRISIÓN DE AGUADORES ¿CAMPO DE EXTERMINIO?

    La Habana, 6 de septiembre de 2006- En las afueras de la ciudad de Santiago de Cuba, está la prisión conocida como "Aguadores" tí­tulo que se convierte en un sarcasmo ante la realidad de que en la prisión, al menos para los prisioneros, desde hace semanas no hay agua corriente, las condiciones higiénicas son deplorables y las chinchas y otros insectos
    devoran a los prisioneros hacinados allí­.

    El prisionero Alexis Rodrí­guez Fernández, perteneciente al Movimiento Cristiano Liberación, fue condenado en juicio sumario y arbitrario, en Abril del 2003 a 15 años de prisión con falsos argumentos debido a su actividad cí­vica y legal en la Campaña del Proyecto Varela. Alexis fue trasladado a la prisión de Aguadores el pasado 25 de agosto, sin ninguna explicación. Anteriormente estuvo confinado en la prisión conocida como
    Mar Verde, en la misma provincia de Santiago de Cuba, en la que realizó, junto a otros dos prisioneros polí­ticos, una huelga de hambre de cerca de veinte dí­as en protesta por los maltratos, las malas condiciones y el trato cruel y humillante que recibí­an. Debido a esta huelga de hambre su salud quedó gravemente deteriorada, padeciendo una neuropatí­a.

    Aun en esas condiciones de salud Alexis es trasladado a Aguadores, donde un carro cisterna sirve agua a los prisioneros cada varios dí­as y de manera no regular. Cuando esto ocurre, los prisioneros como un enjambre tienen que colectar agua con recipientes, nada higiénicos, en los que guardan agua para tomar y para todas las necesidades. Pasan varios dí­as, hasta más de una semana, sin que puedan bañarse, pues el agua la guardan para beber. En ocasiones a Alexis le han prohibido salir al patio a buscar agua cuando viene el carro cisterna y está confinado en una gran celda, con decenas de prisioneros comunes, con un baño colectivo para todos. El espacio vital o más bien el "espacio mortal", es mí­nimo. Entre dos literas contiguas hay que pasar de lado, pues sólo las separan unos
    centí­metros. El hacinamiento es insoportable y sólo le sacan al sol una vez a la semana. Alexis no está recibiendo atención médica, no obstante su seria situación de salud.

    Las autoridades del paí­s son responsables de estas condiciones y del trato cruel e inhumano contra Alexis y contra todos los prisioneros a los que tienen confinados en verdaderas jaulas gigantes, sólo comparables con las dantescas condiciones de los campos de exterminio nazis o con otras prisiones de Cuba, que en las últimas décadas se han destacado por tener todas las condiciones para la destrucción fí­sica y psí­quica de
    los prisioneros.


    Por eso hacemos un llamado a todos los cubanos para que no sean indiferentes ante esta situación que enfrenta hoy el prisionero de conciencia Alexis Rodrí­guez Fernández y los demás prisioneros polí­ticos pací­ficos cuyos únicos delitos han consistido en defender los derechos de los cubanos todos y presentar ví­as de solución pací­fica para los problemas y
    males que aquejan a la sociedad cubana.

    Extendemos una vez más nuestro llamado a la comunidad internacional a que levante su voz en solidaridad con los prisioneros polí­ticos cubanos.

    El Movimiento Cristiano Liberación, se solidariza con Alexis Rodrí­guez Fernández en su reclamo de tener condiciones de reclusión dignas y un trato humano y justo, y a su vez exige al gobierno cubano la inmediata liberación de todos los prisioneros polí­ticos pací­ficos.

    La Habana, 6 de septiembre de 2006
    Oswaldo José Payá Sardiñas
    Ernesto Martini Fonseca
    Movimiento Cristiano Liberación
    www.mclpaya.org
  • Informe sobre el estado de los derechos humanos en la prisión de "Boniato"

    LA HABANA, Cuba - 2 de octubre, 2006 (www.cubanet.org) - Un grupo de activistas de derechos humanos y opositores ha confeccionado una cronologí­a de las violaciones cometidas en la prisión de Boniato, en la provincia de Santiago de Cuba, en el perí­odo comprendido entre julio y septiembre del presente año.

    Los firmantes del informe son Andrés Vargas Nieve, opositor polí­tico; Eduardo Dí­az Castellano, prisionero polí­tico; José Gabriel Ramón Castillo, prisionero de conciencia y director del Instituto Independiente Cultura y Democracia.

    El Informe relata lo siguiente:

    1ro de julio. El gobierno cubano continúa negando la libertad condicional, por razones polí­ticas, al prisionero polí­tico Francisco H. Dí­az Echemendí­a.

    15 de julio. El condenado Yoel Bueno Prior recibió una golpiza por parte del funcionario penal nombrado Heredia. A este recluso se le negó la asistencia médica a pesar de presentar hematomas y cortaduras por todo el cuerpo.

    25 de julio. Sin enfermedad alguna, fue ingresado en el hospital penal el prisionero polí­tico Manuel Uvas Gonzáles. En ese lugar tuvo un encuentro con el capitán Evelio Arrate quién lo golpeó y humilló delante de otros reclusos.

    26 de julio. José Gabriel Ramón Castillo y Eduardo Dí­az Castellano, prisioneros polí­ticos, fueron requisados por orden de la policí­a polí­tica. Existe un acoso carcelario contra estos opositores por supuestas actividades opositoras en la prisión.

    1ro de agosto. Cumpliendo órdenes de la policí­a carcelaria, el reo común Jorge Monier Hernández, miembro del consejo de reclusos de la galera 2, agredió al condenado Luí­s Rodrí­guez Acuña y coartó su libertad de expresión.

    2 de agosto. El disidente polí­tico Faustino Peralta Carrión, fue interrogado y amenazado por la policí­a polí­tica. El capitán Evelio Arrate lo conminó despectivamente a abandonar la actividad opositora dentro de la prisión.

    2 de agosto. Manuel Ubals Gonzáles y Jorge Cervantes Gorniá, prisionero de conciencia y disidente polí­tico respectivamente, fueron amenazados y vejados por el capitán Evelio Arrate, funcionario de la seguridad del estado en prisión.

    2 de agosto. Se le continúa negando la asistencia estomatológica al disidente polí­tico José Girón Cabrera, quien lleva meses solicitando estos servicios.

    Continua.
  • 14 de agosto. Al condenado de conciencia José Gabriel Ramón Castillo le despojaron de su cuchara de injerir alimentos; al reclamar esta pertenencia fue objeto de vejaciones y humillaciones por parte del mayor Osvany Batista Betancourt y de Alaí­n Rivero Montero, jefe de prisión y de Orden Interior respectivamente.

    17 de agosto. En esta prisión está prohibida la lectura y la circulación de la revista católica Vitral. Tres ejemplares de esta publicación fueron encontrados al condenado disidente polí­tico José Antonio Martí­nez Ten.

    18 de agosto. Cumpliendo órdenes de la policí­a carcelaria, léase policí­a polí­tica, varios reos del llamado consejo disciplinario de reclusos, agredieron al disidente polí­tico Jorge Cervantes Gorniá, el cual se quejo antes las autoridades penales sin que las mismas tomasen medida alguna contra los agresores.

    26 de agosto. La policí­a carcelaria se apropió de 5 máquinas de afeitar del recluso Ángel Cabrera Jay, el cual está desterrado en esta provincia por reclamar sus derechos.

    26 de agosto. El disidente Jorge Cervantes Gorniá fue desterrado de su vivienda, por razones polí­ticas; en otras ocasiones Cervantes Gorní­a también ha sido enviado a lugares apartados de su residencia.

    1ro de septiembre. Ramón Trutié Hechavarrí­a y Jun Darriel, jefe de sección y jefe de seguridad del penal, respectivamente, vejaron y maltrataron al prisionero polí­tico Francisco H. Dí­az Echemendí­a por negarse a rendir cortesí­a militar a estos funcionarios.

    2 de septiembre. Por rechazo a los alimentos del penal han sido objeto de represarí­a, los prisioneros de conciencia José Gabriel Ramón Castillo y Reynaldo Labrada Peña. Estos reclusos reclaman el respeto a sus derechos humanos.

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  • HORROR Y CRIMEN EN CUBA COMUNISTA


    Por Ramon Humberto Colas
    Distribuye:
    Paul Echániz
    La Nueva Cuba

    Eran tres jóvenes negros como las noches oscuras de la isla. Habí­an vivido bajo vigilancia y golpizas. Hambre y prisiones. Eran chocantes al extranjero y peligrosos a la policí­a. Inadaptados al CDR. Descarrilados para la UJC. Enemigos del pueblo para el partido. Bandoleros sin sueldo para los vecinos. Ellos no eran el reflejo del "hombre nuevo" y pocas veces fueron a la plaza a contagiarse de la hipocresí­a y la doble moral. Preferí­an la algarabí­a de las calles y el tejado marchito de La Habana Vieja o los rincones protervos del solar y las largas colas de una cervecera.

    Pero tení­an el sueño de ser libres del horror y el cautiverio. De la intriga y el miedo, la adulación y el cansancio. Ocuparon la playa y la bahí­a. Tomaron el rumbo de sus muertes ansiando cruzar el golfo y alcanzar la otra orilla para secar su sed en la arena, caminar sin temerle a la policí­a y cambiar sus vidas en el trabajo. Serian héroes de ellos mismos. Nuevos navegantes en el siglo de las computadoras. Adalid del mar y la bitácora. En el camino, soñaban con enviarle dólares a las madres, cartas a los amigos, regalos a las novias, blasfemias al tirano y a los cómplices de la barriada; fotos en restaurantes famosos y playas libres del sur de la Florida o de sus autos del año(quien sabe). Pero el infortunio les fraguo sus sueños. La nave, adoctrinada a navegar sus pocas millas, consumió el combustible en la peor hora. Habí­a que regresar y regresaron. Ya estaban dictadas sus condenas. El 11 de abril del 2003 les descargaron ráfagas cortas de fusiles AK en sus pechos púberes, cubriendo la sangre el color ébano de sus cuerpos jóvenes.

    La madre de Bárbaro Castillo, de apenas 21 años de edad, lloraba enloquecida por las calles de Francisco Guayabal, su pueblo natal, y gritaba con dolor "!Fidel asesino!" hasta perder la voz. Le cerraban las puertas las autoridades del partido de la zona y le decí­an "loca".

    También la mama de Lorenzo Copello, una negra obesa y cansada, mostró su desconsuelo, negándose a creer que su hijo hubiera muerto en manos de una revolución en la que habí­a creí­do. Este crimen contra tres inocentes, incluyendo a su vástago, le permitió conocer la naturaleza asesina del castrismo y lo dijo mil veces arrepentida: "!Maldito Fidel, asesino, eres tu quien merece morir!".

    !Que horror! !Que crimen! ?Donde estaban los amigos de la vida? !Que pena! Cierto, "se trata de tres negritos condenados por la furia del viejo tirano". "Hagamos silencio", se dijeron Lucio Walker y Garcí­a Márquez. También Benedetti y Galiano, la izquierda mundial militante y frustrada. José Saramago, ganador de un Nóbel, se conmovió con la condena y luego se retracto como una infanta temerosa del castigo seguro.


    Si estos muertos hubieran sido victimas de la derecha, otra cosa seria. La prensa mundial los destacara y las condenas al tirano serian en masa. Castro, este "dictador cómodo", puede asesinar y luego es aplaudido. Hundir barcos con niños en su interior y ser absuelto del juicio de los pueblos; derribar aviones en pleno vuelo y ser considerado inocente, fusilar a tres cubanos negros y después alabar a Martin Luther King en la batalla de las ideas y la desinformación.

    !Que horror! !Que crimen!
  • la verdad es que no solo la izquierda mundial sino todos son unos hipocritas de mierda!... hablan de derechos humanos y despues voltean la cara para no querre ver lo que pasa... hipocritas bastardos de mierda!
  • LA CUBA DEL DICTADOR CASTRO

    ¿Sabia Ud. que FIDEL, EL CHE Y TODOS LOS REVOLUCIONARIOS bajaron de la Sierra Maestra con un crucifijo en el pecho para engañar al pueblo cubano? ¿Sabias que en 1962 se declararon "SOCIALISTAS Y DESPUES COMUNISTAS"? ¿Sabias que luego cerraron todos los templos CATOLICOS, PROTESTANTES, ETC; puesto que el "MANIFIESTO COMUNISTA DE 1848" señala que: "LA RELIGION ES EL OPIO DE LOS PUEBLOS"? ¿Sabia Ud. que después han cedido un poco para mantener las apariencias? ¿Sabias que el Dictador Chávez nos lleva por el mismo camino que FIDEL?

    ¿Sabia Ud. que Fidel se reserva el comercio exclusivo del ganado y de las ventas de divisas en Cuba?

    ¿Ud. sabí­a que el campesino que sacrifique una de sus vacas, becerro o buey para alimentar a su familia o vender la carne va a la cárcel por 20 años?

    ¿Ud. sabí­a que al campesino que le roben una pieza de ganado lo multan por el equivalente a 4 meses de salario: 800 pesos (UN DÓLAR EQUIVALE A 25 PESOS) y la tercera vez que le suceda, le decomisan todos los animales y le suprimen de por vida el derecho de criar?

    ¿Sabia Ud. que en Cuba el salario más alto es para los MEDICOS ESPECIALISTAS y llega a 500 pesos al mes o sea VEINTE DOLARES MENSUALES y que los Obreros tienen un salario mensual de 10 dólares?

    ¿Sabia Ud. que por el servicio de los 30.000 seudo-medicos cubanos que trabajan en Venezuela pagamos 400 dolares mensuales por cada uno y que Fidel se queda con 300 y les paga solamente 100?

    ¿Sabia Ud. que El Dictador Fidel Castro es uno de los hombres mas ricos del mundo?

    ¿Sabia Ud. que la fortuna personal del Dictador Fidel Castro Rus se ha incrementado en un 50% en los últimos 3 años motivado a los tratados petroleros con Venezuela?

    ¿Ud. sabí­a que Cuba no tiene con qué pagarle a Venezuela el Crédito-Regalo petrolero de Chávez, y el presunto pago, es otro Préstamo-Regalo de Chávez, enviando pacientes a los destartalados hospitales habaneros, donde el equipamiento es muy pobre porque no tienen cómo pagar por los avanzados equipos modernos de los imperialistas?

    ¿Sabia Ud. que Cuba le debe a Venezuela mas de 5.000.000.000,00 de dólares por factura petrolera sin garantí­a de pago alguno?

    ¿Ud. sabí­a que en Cuba está prohibido a la ciudadaní­a el acceso a INTERNET; que es delito que se castiga con prisión leer algo que no permita el régimen; ni escuchar radio o ver TV extranjeros, y que es delito opinar libremente? Que los Comité de Defensa de la Revolución, que funcionan en cada cuadra, llevan un registro de las actividades de todos los vecinos y que Ud. y su familia se las verí­an muy mal si se considera que Uds. son sospechosos de no apoyar al régimen dictatorial?

    ¿Ud. sabí­a que en Cuba la libreta de racionamiento se calcula para 1800 calorí­as, y que muchos productos de la libreta son puras fantasí­as y otras dependen de la cosecha?

    ¿Ud. sabí­a que hace 4 años la libreta de racionamiento era de 1600 calorí­as, y hubo una epidemia de enfermedades mentales y niños nacidos con defectos de vista y oí­dos, por lo que Fidel culpó a la CIA para ocultar sus tremendos fracasos, y que la OMS (Organización Mundial de la Salud) determinó que era un problema de AVITAMINOSIS, por falta de vitaminas y proteí­nas en el racionamiento? La OMS envió pastillas multivitamí­nicas a Cuba, y por eso tuvieron que subir el racionamiento a 1800 calorí­as?

    CONTINUA PARTE II .......................................................
  • .......................... VIENE, PARTE II :

    ¿Ud. sabí­a que en Cuba no se consiguen ni son incluidos en la libreta de racionamiento: PAPEL HIGIENICO, JABON, TOALLAS SANITARIAS, ROPA INTERIOR, LECHE PARA ADULTOS, ETC entre otras cosas?

    ¿Ud. sabia que la mayorí­a de los cubanos utiliza papel periódico (gramma) como papel sanitario?

    ¿Ud. sabí­a que en Cuba las tuberí­as de agua están vencidas y destartaladas y más del 50% de los hogares no reciben agua directa, que el agua, donde llega, es sólo por horas, y que los camiones de reparto de agua, "la Pipa", sólo van una vez por semana para que llenen sus "mondongueras"?

    ¿Ud. sabí­a que en Cuba la electricidad sólo llega por horas, donde llega, y que los apagones son constantes, todos los dí­as, dañando los pocos equipos eléctricos y electrodomésticos que aún existen?

    ¿Ud. sabí­a que Fidel justifica su revolución con sus presuntos éxitos en salud y educación, pero que en salud sólo ocupan, según las estadí­sticas más recientes de la OMS, el puesto No. 5 de Latinoamérica, detrás de Chile, Argentina, Uruguay, entre otros, y apenas 2 puestos antes de Venezuela, que estamos en el No. 7?

    ¿Ud. sabí­a que en educación Cuba está detrás de Chile, Argentina, Uruguay y Costa Rica, según la UNESCO?

    ¿Ud. sabí­a que en el convenio Cuba-USA, firmado a raí­z de la multiplicación de balseros, USA recibe anualmente en forma legal 22 mil cubanos, y que las listas de la Sección de Intereses de USA en La Habana, tiene registrados mas de 700 mil aspirantes a irse, a pesar que a quien lo fichan pidiendo puesto en la lista, sufre las peores represalias, lo botan del trabajo, le mandan a los hijos a escuelas especiales de re-educación revolucionaria, etc.?

    ¿Ud. sabí­a que a pesar de todo, quien tenga acceso a una embarcación y consiga una brújula, se lanza al "mar de la felicidad" huyendo de aquel infierno?

    ¿Ud. sabí­a que Fidel usa como excusa de su tremendo fracaso un presunto bloqueo del imperialismo, cuando su Canciller Pérez Roque se jacta de que Cuba tiene relaciones comerciales con 115 paí­ses, y que recibe créditos preferenciales de la Banca de la Unión Europea, y que realmente lo que pasa es que Cuba no tiene nada que vender, ni con qué pagar; que sus industrias son muy atrasadas en tecnologí­a, con excesiva burocracia por el enorme desempleo, dirigidas por lí­deres polí­ticos y personajes fieles a la revolución en vez de una Gerencia Profesional, que son improductivas y no pueden competir internacionalmente?

    ¿Ud. sabí­a que Cuba es el último reducto de un sistema que fue sacado a patadas por el pueblo en los paí­ses de Europa Oriental, y que los habitantes de esos paí­ses consideran que aquello fue una pesadilla que no quieren recordar jamás, y que los Partidos Comunistas avergonzados y despreciados, se cambiaron de nombre para engañar con otra máscara?

    ¿Sabia Ud. que el Dictador Hugo Chávez Frí­as esta implementado en Venezuela un sistema idéntico al Cubano y que para ello pretende perpetuarse en el poder?

    ¿Sabia Ud. que Evo Morales cumple instrucciones de los dictadores cubano y venezolano para sumergir a Bolivia en la misma miseria e implantar en ese paí­s una dictadura al estilo del Castro-Chavista?

    Lea sobre el APARTHEID CUBANO y discriminacion de la poblacion en esa Isla:

    http://www.netforcuba.org/InfoCuba-EN/CubainPictures/CubainPictures.htm
  • En definitiva: el regimen de Fidel sigue arruinando paises enteros... CUBA, NICARAGUA, casi toda centroamerica, Venezuela, Ecuador, Bolivia, siguen en peligro, etc.:

    http://www.netforcuba.org/InfoCuba-EN/CubainPictures/CubainPictures.htm
  • El primer secuestro aéreo del mundo lo ordenó Fidel Castro

    Por Gerardo Reyes
    Baracuteycubano, 7 de junio de 2006

    La historia olvidada del primer secuestro aéreo

    Cuando Omara González sintió que a su vida le quedaban pocos minutos, sacó de su cartera un rosario de cuentas de madera que le regaló su padre y se lo puso en el cuello. Uno de los asaltantes que llevaba un brazalete del Movimiento 26 de Julio, le ordenó a los pasajeros que se apretara el cinturón de seguridad y que doblaran el tronco del cuerpo hacia delante con la cabeza sobre las piernas.

    Para ver el artí­culo cpmpleto visitar La página:

    http://www.canf.org/2006/1es/ensayos/2006-jun-07-primer-secuestro-aereo.htm
  • El tratamiento ruso

    Hace nueve años, a propósito de la muerte de Sebastián Arcos, Montaner publicó un artí­culo titulado El tratamiento búlgaro, sobre la posible utilización de isótopos radioactivos para asesinar a disidentes cubanos. No era una especulación infundada: tiempo atrás, el autor habí­a conocido en Madrid a un desertor de los servicios cubanos de inteligencia que habí­a recibido en Bulgaria un adiestramiento especial para utilizar ese método de asesinato. La muerte en Londres de Alexander Litvinenko, ví­ctima, precisamente, de isótopos radioactivos presuntamente inoculados por el espionaje ruso, vuelve a poner sobre el tapete la hipótesis planteada en aquella columna que ahora se reproduce.

    Carlos Alberto Montaner
    28 de diciembre de 1997, El Nuevo Herald.

    Madrid—Sólo lo ilusionaba el parto de la nuera. Al fin y al cabo, era el primer nieto y no querí­a morirse sin verlo. No pudo ser. El destino es casi siempre cicatero. A los 65, le faltaron unas pocas semanas de vida. Tras una larguí­sima agoní­a, tres años de sufrimientos indecibles, Sebastián Arcos, uno de los héroes de la resistencia durante la tiraní­a, ex luchador contra Batista y contra Castro, ex preso polí­tico, ex catedrático de la Universidad, fundador junto a su hermano Gustavo y Ricardo Bofill del Comité pro Derechos Humanos, murió rodeado de sus hijos, de su mujer, la entrañable Marí­a Juana, de unos cuantos amigos forjados en los calabozos y en el infortunio. Fue un tipo bueno y duro, recto, de ésos que no conocen la deslealtad ni la mentira.

    Pero no voy a hacer el panegí­rico de mi amigo Sebastián, cuya muerte siento como un latigazo, sino a aventurar una hipótesis terrible: es muy probable que a Sebastián Arcos le hayan inducido el cáncer en la prisión cubana en la que cumplí­a condena por su rebeldí­a polí­tica. A sus carceleros les gustaba presumir de ello. A Leonel Morejón Almagro se lo advirtieron: "Te vamos a meter en la celda que ocupaba Sebastián, para que te enfermes de cáncer como él''. Y lo cierto es que cuando Sebastián se quejaba de dolor de espalda y lo llevaban al médico de la prisión, el diagnóstico solí­a ser cí­nicamente benigno: "No es nada; sólo las vértebras fatigadas, o los músculos''. Al fin, cuando lo dejaron marchar al exilio, la metástasis era implacable y el gobierno ya lo sabí­a. Por eso autorizaron su expatriación. No querí­an otro "mártir'' en las cárceles cubanas, y menos de esa dimensión internacional. Cuando llegó a Miami, apenas media hora les tomó a los médicos establecer el diagnóstico correcto. Ya no habí­a posibilidades de curarlo. Cuando más, sólo se podí­a alargar su vida y reducir el dolor con una piadosa combinación de morfina y nervios cercenados. ¿Es este artí­culo un sí­ntoma más del exilium tremens? Lea lo que sigue con extremo cuidado: hace 19 años un joven biólogo cubano "desertó'' en el aeropuerto de Barajas. Viajaba de Bulgaria a Cuba con escala en Madrid. Fue tan hábil, que no sólo se les escapó a los guardias de la Seguridad cubana que lo acompañaban en el avión, sino que hasta escapó del aeropuerto sin ser detectado por las autoridades españolas. Al dí­a siguiente se presentó a la policí­a y contó su historia. Esa misma tarde me la repitió con espeluznantes datos y señales: vení­a de Sofí­a, en donde la siniestra policí­a polí­tica de Zhikov le habí­a dado un adiestramiento especial para inducir cáncer en adversarios a los que se habí­a decidido eliminar por procedimientos no sospechosos. Le llamaba el tratamiento búlgaro. "Lo más sencillo''—me dijo-- "es colocar un isótopo radiactivo en la silla habitual del objetivo''—ya hablaba la jerga de los Servicios--, "o en una chaqueta que utilice frecuentemente, o en el colchón, o en el asiento del coche; al cabo de pocos meses hay una gran posibilidad de que se inicie un proceso canceroso en el mediastino''.Continua
  • Un "isótopo radiactivo'' no es un elemento extraño. Casi todos los grandes hospitales los utilizan, paradójicamente, para combatir ciertas formas de cáncer, y son unos pequeños filamentos metálicos fácilmente escondibles. "Lo ideal es colocarlo y luego retirarlo a los seis meses para que nunca queden señales del crimen''. "¿Ya lo has puesto en práctica''?, recuerdo que le pregunté bastante alarmado. "No, pero pensaba hacerlo tan pronto llegara a Cuba, si no conseguí­a desertar''. "¿Algún disidente?'', indagué nervioso.

    "No—me dijo con una seriedad absolutamente convincente--, pensaba probar con mi suegra, una odiosa hispanosoviética que hizo trizas mi matrimonio''. Afortunadamente, David conoció a una espléndida muchacha española, se casó con ella y hoy vive en Estados Unidos totalmente alejado de la innoble "profesión'' aprendida de los búlgaros.

    Más datos: en Cuba hay dos supersecretos laboratorios de alta seguridad en el reparto Siboney, ambos con cámaras de descontaminación, situados en el Centro de Ingenierí­a Genética y Biotecnologí­a, en los que se produce aflotoxina—otra sustancia fuertemente cancerí­gena que afecta los pulmones--, así­ como una variedad de armas tóxicas y quí­micas semejantes a las que aparentemente esconde en sus palacios el señor Saddam Hussein, buen amigo de Castro y con quien comparte el odio a los gringos y el médico de cabecera, un eminente ortopeda, el doctor Alvarez Cambra.

    ¿Para qué esas armas? Para enfrentarse al "imperialismo yanqui'' en caso de un conflicto militar. Esas, las quí­micas, las biológicas, como se ha dicho, son las bombas atómicas de los pobres. Incluso, hay algunas plagas que ya han sido ensayadas de la manera menos riesgosa: utilizando como modo de trasmisión las aves migratorias que vuelan entre Cuba y la Florida en determinados periodos del año. Los experimentos—en los que participara un ornitólogo cubano especialista en aves rapaces hoy radicado en el exilio—se hicieron con ácaros poco dañinos, pero lo que se buscaba era saber la efectividad del medio de transporte. Si era eficaz, en su momento los patos podí­an transportar virus y bacterias mucho más letales.

    Castro es un enemigo peligroso que sólo se guí­a por su instinto de supervivencia, y no vacila en ordenar el asesinato de un adversario si cree que éste presenta un riesgo potencial contra la estabilidad de su régimen. Lo hizo, a tiros, con el comandante Aldo Vera, su ex compañero de lucha, en las calles de Puerto Rico, o con José Elí­ás de la Torriente en Miami. Es probable que lo haya hecho, de manera más sutil, mediante la inducción de cáncer, contra Manuel Artime Buesa, su archienemigo de los sesenta, muerto a los 38 años con los pulmones inexplicablemente destrozados; contra Rafael Garcí­a Navarro, anticastrista activo, económicamente poderoso, socio y amigo de Rafael Dí­az Balart, ex cuñado de Castro y la persona viva que más odia el dictador cubano, desaparecido de igual manera a los 41 años; o, incluso, contra Jorge Mas Canosa, quien a los 53 años, y tras una vida saludable en la que no conoció el cigarrillo, descubre que sólo le quedaban cinco años de vida puntillosamente exactos.

    Tal vez algún dí­a encajen todas las piezas del rompecabezas. O tal vez todo quede como un rumor que el tiempo irá borrando. Lamentablemente, los crí­menes de Estado suelen ser "perfectos''. A mí­ me hubiera gustado escribir una sentida nota necrológica sobre Sebastián, pero sé que el mejor homenaje que se le puede hacer es contar lo que sabemos y lo que intuimos. Sebastián era un hombre bueno, recto y duro. Así­ vivió. Así­ supo morir.
  • Muy interesante.
  • El primer secuestro aéreo del mundo lo ordenó Fidel Castro

    Por Gerardo Reyes
    Baracuteycubano, 7 de junio de 2006

    La historia olvidada del primer secuestro aéreo
    http://www.canf.org/2006/1es/ensayos/2006-jun-07-primer-secuestro-aereo.htm

    Realmente ese fue el primer secuestro de avión en vuelos internacionales, pues ya con anterioridad se habí­an secuestrado 2 DC-3 de vuelos nacionales cubanos por órdenes de Raúl Castro para incorporarlos a la Fuerza Aérea Rebelde que radicaba en la Sierra Cristal. Esos aviones fueron posteriormente destruidos por la aviación del régimen de Fulgencio Batista en sendos raids aéreos.

    Cuando Omara González sintió que a su vida le quedaban pocos minutos, sacó de su cartera un rosario de cuentas de madera que le regaló su padre y se lo puso en el cuello. Uno de los asaltantes que llevaba un brazalete del Movimiento 26 de Julio, le ordenó a los pasajeros que se apretara el cinturón de seguridad y que doblaran el tronco del cuerpo hacia delante con la cabeza sobre las piernas.

    En medio de un forzado descenso, el avión Viscount de cuatro turbohélices de Cubana de Aviación se partió en dos y Omara González salió volando por el agujero del fuselaje hasta caer en las aguas infestadas de tiburones de la bahí­a de Nipe, cerca al pueblo de Preston en la provincia de Oriente, Cuba. Eran aproximadamente las 9 de la noche del primero de noviembre de 1958. El mundo no sabí­a lo que era el secuestro de un avión. La palabra más cercana a terrorismo era sabotaje.

    En algún lugar de la Sierra Maestra, el comandante revolucionario del Movimiento 26 de Julio, Fidel Castro, esperaba noticias del desví­o del vuelo 495 que habí­a salido de Miami con destino a Varadero y que él habí­a ordenado secuestrar. En el interior de la aeronave, sus compañeros de causa, Edmundo Ponce de León, Erasmo Aponte, Raúl Rolando y Pedro Lázaro Valdés, llevaban pistolas, carabinas, granadas, varios litros de repelente para mosquitos R-33 y otros pertrechos que serí­an usados en la ofensiva final contra el gobierno de Fulgencio Batista. La encomienda jamás llegó a su destino. Aunque los piratas anunciaron a los pasajeros que su acción ''nunca se habí­a producido en el mundo'', ni ellos ni Castro pasaron a la historia por la macabra inauguración.

    Ahora, 47 años después, alguien quiere poner la tragedia del vuelo de Cubana de Aviación, -donde murieron tantas personas- en los radares de la historia del terrorismo. Ella y sus familiares creen que un mundo en el que la gente está ocultando en el pasado el origen de las amenazas terroristas de hoy, este episodio tiene que ser rescatado.

    La lista del Departamento de Estado de Estados Unidos de incidentes terroristas significativos comienza con el secuestro de un avión de National Airlines el primero de mayo de 1961 que fue desviado a Cuba por un puertorriqueño. No hubo muertos.

    ''Fue un acto terrorista al que no se le dio la importancia que merecí­a'', comentó el historiador Juan Clark quién está reuniendo información sobre el episodio para la próxima edición de su libro Cuba: mito y realidad.


    Omara González, hoy única sobreviviente del desví­o y caí­da de un vuelo de Cubana de Aviación, realizado por miembros del Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro en 1958. â–º

    Por ahora, Omara González Rodrí­guez, sobreviviente, espera que el mundo sepa que Castro fue el primer profesor' de los secuestros aéreos, y que a los pocos meses de la tragedia, cuando el Movimiento 26 de Julio llegó al poder, Castro la llamó para justificar la acción en nombre de la revolución.

    Castro me pide que le relate qué habí­a pasado. Y entonces me dice:

    `Mira, el sabotaje es así­, te tocó a ti y te tocó, yo estoy ahora con una bomba en un cine y mi mamá llega y está ahí­, pues le tocó a ella''.


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  • González ha presentado su caso ante la fundación Judiciary Watch con la esperanza de que sea anexado como antecedente grave del patrocinio del gobierno de Cuba al terrorismo. En su casa de Coral Gables, acompañada por su madre y un primo hermano que la despidió en el aeropuerto de Miami de la calle 36, esa tarde del primero de noviembre, Omara relató en frases frenadas por su miedo inconsciente a revivir el drama, las horas de angustia a bordo del Viscount secuestrado.

    Omara tení­a 16 años. Regresaba con su maleta llena de ropa nueva a su casa en Varadero, de donde habí­a salido dos dí­as antes en compañí­a de su abuelo José Manuel Atanasio Rodrí­guez y su primo de 12 años Luis Sosa para pasar un fin de semana de compras en Miami. Era un viaje corto y barato. El pasaje de ida vuelta costaba 45 dólares y el vuelo se demoraba 25 minutos. Sólo se necesitaba la visa americana. La tí­a Julia los esperaba en Miami.

    En esos años, el sur de la Florida era un hervidero de disidentes y perseguidos de Batista que enviaban armas y municiones a la isla, algunas veces con el apoyo secreto del gobierno de Estados Unidos, para apoyar a la guerrilla de Castro.

    "En el negocio de la compra de armas, decí­a una crónica de la época,
    los rebeldes veí­an a Miami como una ama de casa mira al supermercado''.

    El vuelo de Cubana salió retrasado del Aeropuerto Internacional de Miami, situado entonces en la calle 36. Estaba programado para las tres de la tarde y despegó a las 4:46. Las sillas no estaban entonces numeradas. Como todos querí­an tener asiento con ventana, González se sentó en la segunda fila, su primo en la primera y su abuelo de 62 años en la tercera. Los últimos en subir fueron el empresario norteamericano Osiris Martí­nez, su esposa Betty Jane y sus hijos Tony, de dos años, Byron de cuatro y Carl de cinco. Martí­nez habí­a sido trasladado por una compañí­a estadounidense a gerenciar una fábrica de papel en Cuba.

    González recuerda que cuando la azafata Ana Reina terminó de repartir las declaraciones de aduana, cuatro jóvenes se pusieron de pie y pistola en mano gritaron a los pasajeros que no se movieran. Uno de ellos se apostó en la parte delantera del avión y le apuntó con una pistola en la cara. A los pocos minutos los secuestradores levantaron la alfombra del pasillo delantero del avión, y abrieron una escotilla de la cual extrajeron unos uniformes verde oliva con brazaletes alusivos al 26 de Julio. Según un reporte de la revista Gente, uno de los secuestradores dijo:

    ''No se muevan de sus asientos. Estamos haciendo algo que nunca se ha producido en el mundo. Podrán contarlo porque nos apearemos en una pista mejor que la de Varadero''.

    Los secuestradores se desnudaron hasta quedar en calzoncillos y se pusieron los uniformes delante de los aterrorizados pasajeros. Uno de los piratas, el más agresivo, recuerda González, llevaba zapatos blancos. Desde un comienzo, insistí­a en que querí­a tomar el mando del avión. Aparentemente se trataba de Edmundo Ponce de León, ex piloto de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Pero el veterano capitán de la aeronave, Ruskin Medrano, se negaba a cederle el puesto. ''Tendremos que matarlo'', escuchó la muchacha. Uno de ellos dijo que le darí­a un tiro, pero los demás le ordenaron que lo hiciera con cuchillo
  • Cuba: Villa Marista, un nombre que hace temblar a quien lo oye-Parte 1

    Por Robert Alonso
    Bitácora Cubana, 27 de noviembre de 2006 - (Paz Digital)

    La tortura en el régimen de terror marxista de Fidel Castro.

    A medida que me iba alejando del aeropuerto comenzaba a internarme en algo parecido al Estado Vargas. Ruinas por doquier. Apenas vi tráfico de automóviles, unas cuantas "guaguas" viejas y otras inmensas tiradas por gandolas (rastras) que llaman "camellos", las cuales iban atiborradas de gente que colgaban hasta de los guardafangos. Me impresionaban dos cosas: el deterioro de los autobuses carcomidos por el salitre y los rostros sin expresión de los viajeros.

    Bicicletas como en la China y muchas "paticas-pa-qué-te quiero". De sentirme en Aruba, pasé como por arte de magia a algo parecido a Haití­. Olores raros, muy desagradables, nada comparable al "mastranto llovido" . He recorrido todos los rincones de Venezuela y jamás habí­a visto o sentido algo igual. Decidí­ pasear por el famoso malecón de La Habana y me impresionó lo abandonado de sus muros y sobre todo la soledad que se notaba. Cuando niño mi padre me llevaba a pasear por él y sentí­a la opresión de los carros y el bullicio de los pregoneros y los "claxons" (corneteo de los automóviles). Era como si todo el mundo se hubiera ido de Cuba. A lo lejos vi La Cabaña --ese viejo fortí­n que nos dejaron los españoles colonialistas del siglo pasado-- y recordé que en él " Tí­o Ruiz" le pegaba los tiros de gracia a hijos y padres de cubanos como él y como yo.

    Manejando a la deriva por las calles habaneras entré en el famoso reparto (urbanización) de la Ví­bora, donde me topé con lo que una vez fue el colegio de uno de mis primos, Los Maristas. En Los Maristas se formaron varias generaciones de jóvenes cubanos católicos. Era, por decirlo de una manera "comercial", la "competencia" del Colegio Belén, donde Castro estudió su bachillerato. Fidel, olvidándose de su promesa de convertir los cuarteles en escuelas, convirtió a Los Maristas en el cuartel de la temible Seguridad del Estado, instaurando en el otrora instituto educativo la sede de terribles torturas. "La Revolución" le llama ahora "Villa Marista", un nombre que hace temblar a quien lo oye.

    El "Departamento de Seguridad del Estado" --o "DSE" por sus siglas (también conocida como el G2)-- se encarga de la seguridad polí­tica de la "Revolución". Ya habí­a oí­do, a través de los años, cualquier cantidad de historias acerca de los sofisticados métodos que la "DSE" emplea para descubrir quiénes andan por el "mal camino". La técnica de interrogatorio estaba tremendamente depurada en Cuba. Los tiempos de la tortura netamente fí­sica habí­an quedado atrás. Los "especialistas" habí­an descubierto que los métodos más dolorosos de tortura no necesariamente eran los más efectivos. En ciertos casos se habí­a comprobado que al inducir un gran dolor al interrogado, los nervios podí­an llegar a "bloquearse" y como consecuencia la ví­ctima entraba en una especie de shock, pero no continuaba experimentando o percibiendo dolor.
  • Cuba: Villa Marista, un nombre que hace temblar a quien lo oye-Parte2

    Ahora las cosas habí­an cambiado, se empleaba el acosamiento psicológico, drogas y el eficiente sistema de incriminación e incomunicación de los interrogados. Con pequeños indicios se descubrí­a toda la verdad. El interrogador intrigaba a cada uno de los indiciados por separado, comentándoles esta o aquella "declaración" que supuestamente habí­an hecho sus compañeros. Se hací­a un análisis de las respuestas de cada cual y se iban descartando los inocentes, luego de varios dí­as con sus noches de agotadora labor que se llevaba a cabo por lo general en las instalaciones de "Villa Marista", el antiguo colegio de los seguidores de Marcelino Champagnat, que ahora tení­a frente a mí­. La "Revolución" no habí­a "intervenido" el colegio de los "niños bien" habaneros para entregárselos a los menos favorecidos en aquella injusta escala social cubana, sino que lo habí­a convertido en una fábrica de torturas donde no penetraba el ruido que los activistas defensores de los más elementales derechos humanos hacen a lo largo y ancho del mundo libre.

    Era un edificio imponente que me transportó en el tiempo a mis años de infancia. Allí­ el primo Ricardo Eugenio tomó su primera comunión. Los trajes blancos, inmaculados y las velas gruesas y largas que junto a los misales y rosarios --también blancos-- cargaban los niños que probarí­an el cuerpo de Cristo por vez primera, me jugaban una macabra trampa en mi imaginación. Los hermanos maristas, con sus largas sotanas y sus extrañas corbatas almidonadas, iban y vení­an como fantasmas difusos ante mi mente. De pronto sonó una sirena que rompió el recuerdo y vi salir de la "perseguidora" (patrulla) a un par de agentes cubanos tocados de uniformes grises mal confeccionados.

    De pronto comprendí­ el provecho que se le puede sacar a la imaginación y cómo se puede manipular la mente de las ví­ctimas de manera que fuera ésta la que creara una condición de terror, magnificando el dolor fí­sico que se sufrirí­a si no se cooperaba. Eran métodos, según me enteré en pocos dí­as, aprendidos en la desaparecida Alemania Oriental, la meca de las torturas psicológicas. No obstante, si la sofisticada técnica no daba resultados, siempre se podí­a recurrir a métodos más rudos, que combinaban el dolor fí­sico con el terror psí­quico.

    Uno de estos métodos era el "engavetamiento". Virtualmente se engavetan a los prisioneros en pequeñas urnas, similares a las que existen en las morgues, en donde los interrogados no pueden moverse. A menudo estos individuos son engavetados por más de cuarenta y ocho horas. Por supuesto que defecan y se orinan encima, siendo el calor o el frí­o el peor enemigo. El detenido tení­a tiempo para pensar e imaginarse lo peor.

    Normalmente, durante los extensos interrogatorios, que a veces duran semanas, los carceleros dejan que sus prisioneros hagan contacto fí­sico con sus seres queridos, a quienes previamente se les convence para que le pidan al indiciado que colabore con el Estado. Estas visitas duran poco tiempo y son siempre supervisadas por un vigilante. El prisionero, por otro lado, pierde toda la noción del tiempo. Se le da desayuno a las ocho de la noche y a la media hora se le trae el almuerzo, al cual le sigue la cena poco después. Luego le tienen sin probar bocado veinticuatro horas y se comienza el proceso nuevamente.
  • ¡Qué cabronazos!
  • LAS VENDETTAS DE FIDEL Y RAUL CASTRO

    Por Sin patria, pero sin amo

    Tanto las generaciones PRE-Castro, menores de edad en los años 50, y de la era POS-Castro, doctrinaria educacional impuesta por el régimen desconocen los hechos ocurridos desde 1959-1960. Los cuales el régimen lo a ocultado y lo sigue ocultando.

    Dr. Manuel "Piti" Fajardo (al cual lo conocí­a personalmente) en la clandestinidad pertenecí­a a la célula de Celia Sánchez Manduley del 26 de Julio. El 24 de Marzo de 1958 se le ordena incorporarse a la guerrilla en la Sierra Maestra, como uno de los médicos de Fidel Castro. Después del triunfo de la revolución, es asignado como unos de los Comandantes en la Ciudad Camilo Cienfuego. Mas tarde en el año 1960 el Comandante Fajardo era uno de los jefes militares de las operaciones de limpieza contra los grupos rebeldes que se encontraban luchando contra el régimen castrista en la Sierra del Escambray.

    Primera versión Oficial del Gobierno: "El dí­a 29 de Noviembre 1960, un comunicado de guerra firmado por el Presidente Osvaldo Dorticós y por el Ministro de Relaciones Exteriores Carlos Olivares, donde informando que El Comandante Fajardo habí­a muerto en su jeep en un tiroteo entre milicianos y soldados rebeldes".

    Segunda versión Oficial del Gobierno: "Inmediatamente el propio régimen omite un nuevo parte militar desmintiendo el primer parte y no hablan de una conjunción, solamente mencionan un tiroteo y anuncian que los grupos contrarrevolucionarios son los causantes de la muerte del Comandante Fajardo, fueron fusilados Rafael Brunet Lugones y Oscar Perdomo Zaroza".

    Tercera versión: Que el Comandante Fajardo fue asesinado por órdenes de Fidel Castro al descubrirse que estaba conspirando en contra el régimen.

    Continua
  • Cuarta versión; La versión ofrecida por el Dr. Humberto Guida, amigo personal de "Piti" Fajardo, que durante su estancia en la Ciudad Camilo Cienfuego tuvo serios problemas con oficiales partidarios de Raúl Castro, por el fusilamiento de un ciudadano norteamericano y le habí­an prometido que no lo fusilarí­an y ésta fue la causa de su traslado para el Ecambray: "Según el Dr. Guida, aproximadamente una semana antes de su muerte, Piti Fajardo fue a la Habana y lo fue a saludar al Hospital Ortopédico, donde el Dr Guida prestaba sus servicios. De allí­ salieron en dirección a la Bodeguita del Medio para allí­ almorzar. Desde la salida del Hospital Ortopédico el Dr. Guida notó que eran seguido por otro auto y después de varias vueltas se lo comunicó a "Piti" y este le confiesa a Guida que él lo sabia y le confiesa todo lo anterior mencionado en lo relatado con sus problemas en la Ciudad Camilo Cienfuego. Este incidente ocurrió aproximadamente una semana antes de la muerte del Comandante "Piti" Fajardo. La esposa de Fajardo, Nidia llamó al Dr. Guida y le manifesto sus sospechas de que Piti habí­a sido asesinado y le pide que fuera al sepelio que serí­a en la ciudad de Manzanillo.Al llegar el Dr. Guida a Manzanillo el médico forense le indica a Guida que él queria que viera el cadáver por sus propios" ojos la realidad que él vio, y que desde luego, no podí­a decir a nadie...El Dr. Manuel "Piti" Fajardo murió de un tiro en la cabeza, disparado de arriba hacia abajo y a una distancia de un o dos pies.. No hay la meno menor duda que el Comandante Fajardo habí­a sido ejecutado, por ordenes de Raúl Castro. Para ocultar esta infamia el régimen, el nombre de Manuel "Piti" Fajardo ha servido para nombrar hospitales, calles, parques y escuelas de la tiraní­a castrista".

    Queriendo lavarse las manos como "Poncio Pilatos". En un fragmento en la despedida de duelo en Manzanillo pronunciado por Fidel: "El compañero Fajardo cumplió con su deber. Lo cumplió en la guerra como médico y como soldado; lo cumplió en la paz; y en el corazón de los primeros 500 niños de la Ciudad Escolar, el nombre de Fajardo será siempre llevado con cariño. Lo cumplió como médico, como maestro y como soldado."

    Dr. Rene Vallejos Veterano del Ejercito Americano de la Segunda Guerra Mundial (al cual también lo conocí­a personalmente), en la clandestinidad pertenecí­a también a la célula de Celia Sánchez Manduley del 26 de Julio. El Dr.Vallejos y el Dr. "Piti" Fajardo trabajan junto en la Clí­nica "La Caridad" en Manzanillo. El 23 de Marzo de 1958 se le ordena incorporarse a la guerrilla en la Sierra Maestra, como medico personal de Fidel Castro. Cuando entró Fidel en la Habana el Comandante Vallejo era Jefe de la Escolta Personal. Y por algún tiempo siguió a la vez como medico personal de Fidel. De un dí­a, para otro desparece de las esferas elites de Fidel.

    Fuentes verí­dicas me confirmaron en los años 62 en la Habana, que el Comandante Vallejo, otro de los médicos (Manzanilleros) de Fidel en La Sierra Maestra, fue muerto por un tiro que le dio Raúl Castro por debajo de la mesa durante discusión entre ambos. Se supone que fue por el adoctrinamiento comunista entre las fuerzas armadas ordenadas por Raúl. Esta muerte nunca fue emitida en ningún parte Oficial del Régimen.

    Algún dí­a, a la caí­da del régimen castrista se podrán esclarecer la muerte misteriosa de Comandante Camilo Cienfuego y la del oficial de la torre de control del aeropuerto de Camaguey, la del Presidente Osvaldo Dorticós, la del Comandante Cristino Naranjo, la del Capitán Manuel Beatón, Comandante Vallejo, Comandante "Piti’ Fajardo y la del Capitán del Cuartel de Morón, Camaguey, a raí­z de la detención del Comandante Huber Matos, fue encontrado en su oficina con un tiro en a cabeza. Todas estas victimas durante los años sesenta fueron producto de la Vendetta de Fidel y ejecutadas por Raúl Castro.
  • tamakuuuuuuuuu pa mi ke ta enamoro de fidel..desde ke lo conozco habl de fidel y de rev olucion de la medicina de fidel..capaz ke ni conoces cuba loko..parale con fidel.
  • EL PERDON

    Por Iliana Curra
    Gentiuno, Abril 1 de 2007

    En el tema cubano mucho se ha hablado, y se habla a diario, de perdonar. Aunque realmente se perdona al que se arrepiente, esto en términos religiosos. En términos judiciales puedes arrepentirte cincuenta veces, y si asesinaste, violaste o cometiste un acto delictivo, no creo que haya perdón.

    Entonces, ¿a quien perdonar? ¿A quienes fueron partí­cipes de los paredones de fusilamiento? ¿A los que fueron –y son- parte de las turbas al servicio de la dictadura contra los opositores y el pueblo? ¿A los que hundieron el remolcador 13 de Marzo? ¿A los hermanos Pérez Pérez que con tanto ensañamiento dispararon sus misiles contra dos pequeñí­simas naves aéreas tripuladas por civiles pertenecientes a la organización de Hermanos al Rescate?

    ¿Deberí­amos perdonar a los que masacraron a los presos polí­ticos en la cárcel de Boniato? ¿A los que dejaron morir a Pedro Luis Boitel y hasta lo golpearon cuando agonizaba? ¿Perdonarí­amos a los que les echaron los perros entrenados a Jorge Luis Garcí­a Pérez (Antúnez) en la prisión? ¿A los que han golpeado ya varias veces al periodista independiente, Guillermo Fariñas? ¿A los que hostigan al Dr. Oscar Elí­as Biscet en su celda? ¿A los que han torturado por años a Arturo Suárez Ramos? ¿O es preferible perdonar a todos aquellos que patearon y usaron la fuerza brutal contra el presidio polí­tico femenino?

    ¿Quizás se debiera perdonar a los que impidieron a Mario Chanes de Armas ver el cadáver de su hijo de apenas 22 años, luego de que muriera de forma misteriosa, para darle un último beso de despedida? ¿Acaso correspondiera perdonar a quienes fusilaron al Coronel Cornelio Rojas en la forma tan bárbara que lo hicieron, y que además dejaron constancia sádica en un video?

    ¿O es que se perdonarí­a a todos aquellos que fueron responsables de la muerte del opositor, Miguel Valdés Tamayo, quien fuera sacado de prisión por una licencia extrapenal por razones de enfermedad y luego le hicieron brutales actos de repudio y golpearon con saña? ¿Habrí­a que perdonar a los que quemaron a Tondike y luego lo fusilaron sin compadecerse?
    Continua.
  • ¿Perdonarí­amos a los que usaron métodos de tortura contra La Niña del Escambray hasta enloquecerla? ¿A los que dieron electroshock a los presos polí­ticos en la Sala Carbó Serviá? ¿A los que persiguieron al escritor Reinaldo Arenas? ¿A los que torturaron a Julio César Morales en sus doce años de encierro injusto? ¿A los que golpeaban por ser negro y rebelarse al prisionero polí­tico, Ignacio Cuesta Valle, conocido como el "Pichi"?

    ¿Qué cosa es perdonar? ¿Eximir de responsabilidad a los criminales que han vivido al amparo del régimen por todos estos años?

    Llevamos casi medio siglo de tiraní­a nefasta. Son muchos los muertos en este largo camino recorrido que no acaba. Muchos presos, mucho dolor. Una desesperanza imperdonable. Un pueblo que vive pensando en huir porque le arrebataron sus sueños a golpes de mentiras. Un paí­s en ruinas material y espiritualmente. Una infancia perdida entre pañoletas y consignas enfermas de odio. Una juventud que solo mira hacia al norte porque ha perdido la orientación hacia otros caminos que pudieran liberarla. Una indolencia universal que lastima hasta lo infinito.

    Pero se habla de perdonar como si las ví­ctimas no contaran. Muchos no han podido, ni siquiera, llorar a sus muertos y darles cristiana sepultura, como a los que asesinaron en las lomas del Escambray y otros tantos lugares en los que se luchó con las armas.

    Ahora que los desertores son casi héroes en la ciudad donde más ví­ctimas existen, se habla de perdonar para calmar sus miedos. Se habla de tolerancia para evitar la justicia. Aunque todaví­a no los he escuchado decir: "me arrepiento". Así­ de simple.

    Aún así­, cuando la justicia divina los perdone, si es que se arrepienten, tendrá que haber justicia legal en una Cuba libre. Porque, a pesar de todos los indulgentes y sentimentales que andan por ahí­, a pesar de la reconstrucción de una Cuba nueva y sin odio, si no hablamos de justicia, jamás podremos hablar de patria.

    Iliana Curra
    ilianacurra@hotmail.com
  • Esto es un grupo de msn..Esta hecha y administrada por cubanos ....Creo ke esta bueno leer lo ke piensan ellos ke al final es la verdad de todo.
    Http://es.Msnusers.Com/amigosdecubasiemprecuba/mirincon1.Msnw?Action=get_threads&all_topics=1
  • Suscribo lo que expones, Tamakun.
  • EL COSTO HUMANO DE VILMA

    Por Hugo J. Byrne
    cubaenelmundo.com
    Los Angeles

    "Aquella mujer malvada, cuando un patriota caí­a con la frente ensangrentada, lanzaba una carcajada frenética de alegrí­a" (Fragmento de "La Carcajada" por Bonifacio Byrne, 1896)

    El tí­tulo de la columna de esta semana parecerí­a referirse a los estragos de un huracán devastador, detallando las pérdidas humanas y las angustias y miserias que su secuela deja entre los damnificados. Realmente lo hace, aunque sólo alegóricamente.

    La esposa oficial del Tirano substituto de Castrolandia recibió al morir en La Habana hace varios dí­as, todos los honores funerarios que ofrece de rigor la cúpula totalitaria a quienes detentan sus privilegios. Pero además ha recibido elegí­as de muchos medios de difusión a través de todo el mundo y no sólo los de la prensa merecidamente desacreditada por su tendencia totalitaria.

    Vilma Espí­n Guillois, la mujer más importante en la nomenklatura castrista desde que su cuñado tomara por la fuerza el poder polí­tico de Cuba en 1959, ha sido descrita en esos medios como una gran activista de los derechos de las llamadas minorí­as. En especial de los intereses de las mujeres y la causa feminista en general. En California todas las estaciones de televisión en español, incluyendo CNN , en términos generales cantaron su loa.

    Me pregunto si quienes afirmaron semejante infamia sabí­an donde estaba Vilma el dí­a 6 de septiembre de 1981. En ese dí­a los esbirros de la policí­a polí­tica castrista asesinaron a golpes a la Doctora Edmunda Serrat Barrios en sus cuarteles de Villa Marista. La abogada de 70 años habí­a sevido previamente tres años de encarcelamiento arbitrario en el campo de detención llamado "Granja América", en la provincia de La Habana. Cuando al practicar su profesión en defensa de un acusado de crí­menes contra el estado, la Dra. Serrat Barrios objetó la actuación del juez, fue detenida nuevamente. Dí­as más tarde sus familiares fueron informados de su muerte por "ataque cardí­aco". La familia fue forzada a despedir un ataúd sellado y sufrir supervisión policial contí­nua durante su entierro.

    ¿Sabí­an dónde estaba Vilma el dí­a 3 de agosto de 1963? Ese dí­a los esbirros de Castrolandia ejecutaron por fusilamiento en la Oficina de Seguridad del Estado de San Cristóbal, provincia de Pinar del Rí­o, a Marí­a Isabel Torrado.

    ¿Sabí­an dónde estaba Vilma el dí­a 7 de julio de 1961? Ese fue el dí­a que Lydia Pérez López se desangrara en la Prisión Nacional de Mujeres de Guanajay, Pinar del Rí­o. Lydia, quien estaba embarazada en su octavo mes, recibió golpes en el vientre por parte de sus custodios castristas. Como consecuencia perdió su bebé. La mártir de apenas 25 años murió por pérdida de sangre, sin recibir la menor atención médica.Continua.
  • ¿Sabí­an dónde estaba Vilma el dí­a 20 de octubre de 1999? Ese fue el dí­a que Estrella Rí­os de 35 años de edad y su hijo Ernesto Márquez Rí­os de 6 años se ahogaron. Ambos fueron ví­ctimas de la embestida de una patrullera castrista a su pequeña embarcación en la que intentaban huir del régimen. El bote de siete metros se hundió en aguas territoriales cubanas a 12 kilómetros al norte de La Habana.

    ¿Sabí­an dónde estaba Vilma el dí­a 27 de febrero de 1982? En ese dí­a la lí­der de una organización anticastrista, Caridad Pavón Rodrí­guez , fue asesinada alevosamente tras sufrir torturas y palizas brutales a manos de la policí­a polí­tica de los hermanos Castro en los cuarteles de la Seguridad del Estado en La Habana. El régimen en el que Vilma Espí­n era tan influyente anunció que Pavón Rodrí­guez habí­a cometido suicidio.

    ¿Sabí­an dónde estaba Vilma cuando Teresita Saavedra Pérez de apenas 24 años se suicidó quemándose viva? Ocurrió el dí­a 21 de abril de 1961. Saavedra Pérez era lí­der católica y resistente anticastrista, quien habí­a sido hecha prisionera, torturada y violada por seis miembros de Seguridad del Estado de Sancti - Espí­ritus, incluyendo al jefe de los rufianes (quien supuestamente habí­a sido su amigo antes del castrato). Puesta en libertad, Saavedra Pérez optó por el suicidio al informársele que serí­a arrestada nuevamente.

    ¿Sabí­an dónde estaba Vilma estos desvergonzados miembros de la "prensa seria", el dí­a 22 de abril de 1975, mientras fusilaban en la Fortaleza de La Cabaña a Obdulia Duarte Suárez de apenas 19 años ? ¿O cuando fusilaban en Victoria de Las Tunas a Luisa Marí­a Escobar el 7 de octubre de 1962? ¿O mientras fusilaban a la Doctora Berta Ferrer en 1960? ¿O cuando en el dí­a 17 de mayo de 1964 la campesina Josefa San Román fuera fusilada en la provincia de Pinar del Rí­o por colaborar con las guerrillas anticastristas de la zona?

    Este es solamente un ejemplo pequeñí­simo en la trágica lista de documentados casos en los que nunca intervino la "gestión feminista" de Vilma Espí­n. No me alcanzarí­an mil cuartillas para describir los casos de todas las infelices mujeres que han perecido como consecuencia de la fatí­dica tiraní­a que fuera impuesta en 1959 para miseria y esclavitud de millones y privilegio de unos pocos. Las mujeres muertas extrajudicialmente por el castrismo se cuentan muy conservadoramente por los cientos. Sin embargo, el régimen presidido por el cuñado de la señora Espí­n ha dictado sentencia oficial de muerte por fusilamiento para mujeres, por lo menos en 11 casos.

    La última cifra del párrafo anterior es el resultado de la suma de las sucesivas informaciones aparecidas durante años en los libelos oficiales "Revolución" (este último ya desaparecido) y "Granma". En la mejor tradición estalinista, el régimen podrí­a desvergonzadamente negar hoy esta brutalidad que ha reconocido (e intentado justificar), pero sus propios libelos son irrefutables documentos inculpatorios.

    Aún mucho más evidente para todo aquel capaz de análisis honesto, es que esta "campeona de los derechos de las mujeres y las minorí­as" vivió una vida regalada, sin requerir de su parte el menor esfuerzo para cubrir diariamente necesidades perentorias. En consecuencia, una vida de enorme diferencia con la de la mujer cubana promedio.

    Esta "lí­der de la sociedad sin clases" nunca necesitó hacer cola, ni tuvo racionados sus abastecimientos. Espí­n recibí­a bienvenida de "alfombra roja" y tratamiento de élite en lugares oficialmente prohibidos para todos los cubanos del pueblo. Su vida fue de privilegio y disfrute desde que su pandilla marxista conquistara el poder utilizando el engaño y la violencia. ¿Me apena algo en su muerte? ¡Por supuesto! Me apena que no ocurriera hace cincuenta años.
  • Menores de edad asesinados por las autoridades del Gobierno del Partido Comunista de Cuba I

    lavozlibredecuba.org, 17 Julio, 2007

    MENORES EJECUTADOS O ASESINADOS

    Mario Alfonso. Edad 16
    09-27-62. Asesinado en la Habana. Se encontró con un miliciano golpeando a un hombre y trató de ayudarlo. Cuando otro miliciano le preguntó su nombre y dirección, contestó que viví­a en Miami con su padre, el miliciano sacó su pistola, contestándole: "Gusano, esto es lo que te mereces", y le disparó ocho tiros.
    Carlos R. Araujo Núñez. Edad 17
    01-28-94. Calle frente al Hotel Inglaterra en la Habana. Asesinado por un policí­a en la calle por no detener su motocicleta cuando éste le dio la orden de que lo hiciera.
    Julio Báez. Edad 15
    03-27-93. Esquina de las calles Marí­a Auxiliadora y Porvenir en la Habana. Asesinado por un Coronel del Ministerio del Interior de Cuba (MININT).
    Pedro Bermúdez. Edad 16
    06-29-74. Santa Clara, Las Villas. Fusilado.
    Miguel Calderón Espí­n. Edad 17
    04-26-91. Prisión "Kilo 7," ciudad de Camaguey. Asesinado por los guardias de la prisión.
    Los dos hermanos Cardona. Edades 5 y 6
    12-09-61. Esmeralda, provincia de Camaguey. Asesinados por miembros de la policí­a que entraron al hogar de los Cardona y mataron a toda la familia.
    Ramón Dí­az Yánez. Edad 14
    07-08-62, Patio del Colegio Baldor (Vedado, Habana). Asesinado frente a sus compañeros por el jefe del Partido Comunista del Vedado, que golpeaba a un estudiante negro Cuando Dí­az fue en ayuda de su compañero, el jefe del Partido le disparó, dándole muerte.
    Ditzán Diéguez Yánez. Edad 17
    08-03-92, Central San Germán en Holguí­n. Asesinado por un policí­a al robar azúcar del almacén del central.
    Júnior Flores Dí­az. Edad 17
    Verano de 1996, prisión de Valle Grande, El Morado, provincia de la Habana. Murió en prisión al negársele atención médica. Vomitando incesantemente, sus llamados de ayuda fueron ignorados. Se encontró muerto en un rí­o de vómito y sangre en su celda de castigo.
    Máximo Galán Zaldí­var. Edad 17
    01-20-79. Oficina del G-2 de la Seguridad del Estado en Guantánamo. Asesinado. Lí­der de un grupo juvenil de fanáticos de Rock and Roll, que habí­a sido arrestado por diversionismo ideológico.
    Mónica Garcí­a. Edad 15
    09-08-93. Reparto Poey, La Habana. Asesinada por un policí­a al dispararle indiscriminadamente a un grupo de jóvenes que le estaban gritando insultos.
    Evelio G. Gil Diez Cabezas. Edad 17.
    12-04-59. Fortaleza de la Cabaña en la Habana. Fusilado.
    Armando González Peraza. Edad 14.
    12-02-61. Provincia de las Villas. Asesinado por la policí­a, que adujo que se habí­a suicidado.
    José Ramón Guit Cruz. Edad 16
    03-71. Ciudad de Camaguey. Asesinado por la policí­a. Luego de pintar su apodo con graffiti en los muros de la ciudad, fue arrestado al atribuí­rsele, falsamente, haber pintado refranes antigubernamentales. Su arresto lo radicalizó y pronto comenzó a organizar demostraciones públicas contra el régimen de Castro. Se le arrestó varias veces y, finalmente, fue asesinado por la policí­a. Su funeral se convirtió en una protesta pública masiva para la cual el gobierno envió tanques a las calles.
    Simón Heredia Alvarez. Edad 13
    Verano de 1993. Calle Céspedes en Ciego de Ávila. Asesinado por la policí­a cuando se quejó de que habí­an utilizado violencia excesiva contra un grupo de personas aglomerado frente a una tienda de alimentos del gobierno. Cientos de ciudadanos demostraron contra el régimen en su funeral.
    Rigoberto Hernández Estévez. Edad 17
    03-09-61. Fortaleza de la Cabaña, La Habana. Estudiante de bachillerato y conserje con cierto atraso mental en el Instituto de Educación Activa. Fusilado, acusado falsamente de conspiración. Continua.

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