Los peones son importantes en el ajedrez. (Metafórico y real).
  • Jarabo tiene una teorí­a que tiene bastantes puntos fuertes: según esta teorí­a, los polí­ticos son meros peones, meras piezas estratégicas que sirven a otras piezas más potentes que son las que, llegado el momento, lanzan el ataque mortal contra el enemigo.

    Todo eso es cierto, pero sólo en parte: en el ajedrez un peón de ventaja decide una partida, unos peones que se estorban, son causa de debilidad, un peón aislado dominando el centro, es una fortaleza y una debilidad. Luego además, los peones coronan, cierran el paso al rey si están en sexta fila o al peón si están en quinta.

    Pero sobre todo, los peones contienen la agresión del ejército enemigo, protegen al Rey y permiten un cierto orden y una cierta calma, ya que si no, las potentes piezas restantes se arrearí­an unos navajazos de aupa, gracias a su movilidad, su largo alcance, etc.

    Y sobre todo, las piezas potentes están detrás de los peones, lo que convierte a los peones en grandes estrategas sobre el terreno, ya que al morir, abren lí­neas de ataque y multiplican las capacidades ofensivas. A veces el camino que separa a la torre del rey es un simple peón propio, que si se quita, depeja el terreno.

    ¿Y no pasa con la masonerí­a y otras fuerzas del bien y del mal lo mismo? ¿No es cierto que los polí­ticos, aun cuando son peones, al servicio de piezas más potentes, sin embargo son los que llevan la dirección estratégica?

    Quiero decir, que aunque en gran parte está trucada la peli, los actores principales no dejan de tener su importancia, y de igual modo, los peones, en tanto que directores de la estrategia ofensiva y defensiva no tienen un papel precisamente menor, aun cuando son la primera lí­nea y son también los más visibles.
  • El otro dí­a por ejemplo, mi adversario jugó de manera excelente y yo, bastante mal y sin embargo perdió. ¿Qué le faltó? Morderme con los peones, abrirme la posición y destrozarme.

    Con las logias pasa lo mismo: ya pueden tener una posición activa, envidiable y prometedora, que si los peones no muerden, no abren y no rompen, las piezas no pueden machacar y lo echan todo a perder.
  • De hecho, esa es la gran diferencia entre bandos. Que los peones del mal no valen nada. Porque no tienen una posición creí­ble ni defendible. Ni ellos mismos creen en lo que hacen. El último ejemplo lo tenemos en la guerra civil. A la primera de cambio, corren en desbandada. Son viciosos y nada fiables. Tienden a pelearse entre ellos. Por el contrario, los peones del bien son otro cantar. Completamente distintos. Que se lo digan al "ex-PP" de las Vascongadas.

    Sí­, tu teorí­a me parece acertada. Y por eso aún en el caso más desesperado para el bien, el resultado es tan incierto. Y el mal lo sabe, y por ero es tan sumamente, tan extremadamente cauto aún con casi todas las bazas en su mano.

    De menos los ha hecho Dios (a los vencedores sobre el mal).
  • Pues fí­jate qué curioso: en el ajedrez un detalle hace que la posición dé la vuelta.

    Y creo que, la Guerra Civil es uno de esos terrenos donde a menudo se advierten detalles que pueden dar la vuelta a la posición.

    Publicado por: jaraboDe hecho, esa es la gran diferencia entre bandos. Que los peones del mal no valen nada. Porque no tienen una posición creí­ble ni defendible. Ni ellos mismos creen en lo que hacen. El último ejemplo lo tenemos en la guerra civil. A la primera de cambio, corren en desbandada. Son viciosos y nada fiables. Tienden a pelearse entre ellos. Por el contrario, los peones del bien son otro cantar. Completamente distintos. Que se lo digan al "ex-PP" de las Vascongadas.


    Tú hablas de la Guerra Civil como si fuera una Guerra con dos bloques y, dos ideologí­as: eso es válido para las personas de certidumbres, pero el espectro ideológico e imaginativo español abarcaba mucho más que eso.

    Voy a intentar explicar un poco esto:

    Ciertamente las Instituciones monárquicas estaban en serio desgaste: quizá contaban con apoyo mayoritario, pero empezaban a ser cuestionadas, erosionadas: no eran tampoco eficaces contra la revolución.

    Otro tanto pasaba con los privilegios de la Iglesia como religión verdadera y todo esto: pues bien, sabe amigo Jarabo que mucha gente se planteaba si los privilegios de la Iglesia eran justos. Y eran gente que estaba bastante alejada de quemar Iglesias y todo eso. Y eran gentes que a lo mejor querí­an un Estatuto normalizado para la Iglesia: no desde luego el de apestados, no desde luego el de proscritos o el de las restricciones aberrantes e injustas, no desde luego el de prohibir que se expresara libremente, pero sí­ el de persona jurí­dica normalizada, sin más añadiduras que las que quisieran darle sus fieles. Y eran gente muy alejada del terrorismo comunista o anarquista. ¿Y esos qué guerra vivieron? Y en el bando nacional bien pudo pasar lo mismo: gentes que a lo mejor no deseaban que la Iglesia fuera perseguida, tampoco deseaban lo que vino después de los colegios de curas, la moral rí­gida y todo eso. Y gente que consideraba que la historia de España no es desde luego la de una raza maldita y, que merece mucho respeto, tampoco pensaban que la grandeza de España se debiera al mero hecho de nacer en España, (sino a buenas obras y buena suerte) tampoco consideraban que España fuera un pueblo predestinado, ni que España fuera una raza privilegiada. Sin embargo tuvieron que tragarse ese "amor irracional" que Franco impuso como religión. Me refiero a esa mitologí­a de Español, sinónimo de buena persona y de grandeza: ¡pues no necesariamente! Eso es como lo de que todo lo que viene de arriba está bien. ¡No necesariamente!

    Entonces el error de Franco fue que renunció a explicar lo que habí­a pasado y, así­ fue como los españoles creí­mos en una grandeza de tipo mitológico, igual de irracional que la mitologí­a de ahora de que estamos condenados a la fatalidad perpetua. Ni fuimos los elegidos entonces, ni ahora estamos condenados al infierno: entonces eran las buenas obras, las buenas leyes, la pericia y la buena suerte. Ahora es todo lo contrario. Y ésta fue la cosa tan sencilla que no fue explicada y que, al sustituirla por una mitologí­a del éxito, que cuando las cosas vienen mal dadas, se transforma en una mitologí­a del fracaso. Pues bien: era falsa la mitologí­a del franquismo y es falsa la mitologí­a provocada por el constitucionalismo. En otras palabras: si estamos arriba no es porque Dios manipule los genes a nuestro favor, sino por las buenas obras. Y si estamos abajo, ni Dios ni el demonio han manipulado el gen español para jodernos, son las malas obras. Esto fue lo que no comprendimos con Franco, ni comprendemos ahora. Y en esa verdad se reflejan pensadores de los dos bandos: así­ Maeztu, así­ Menéndez Pidal.
  • Publicado por: Rey Davidal sustituirla


    Lo cambio por "se sustituyó"
  • Así­, el hiperpatriotismo y la antipatria son una misma cosa.

    Contra esto, es mejor el patriotismo sano: extirpar todos los males que sean injustos y perjudiciales: vengan de Francia, de España, del PSOE o del PP. Defenderse contra todos los terrorismos y, desde luego tener un ejército digno y unas leyes penales justas: abdicar del prejuicio de que, contra las agresiones no cabe reducir al agresor mediante la coacción: la coacción es imprescindible, es una amarga necesidad: para eso sí­ es necesario el Estado.

    Y modificando un poco el poema de Bécquer hay que distinguir cuándo el orgullo es simplemente orgullo, y cuándo dignidad. De modo que, cuando el orgullo está a la par que la dignidad, es legí­timo. Y cuando no, es pura falacia mitológica.
  • Estoy muy de acuerdo con lo que dices. Franco no es la panacea y lo que hizo es muy criticable. Entre otras cosas porque ese esqueleto de cartón piedra que se quiso dar a España era una caricatura en sí­ mismo. No podí­a funcionar, por lo simplista del enfoque. Eran militares, qué queremos...

    Efectivamente debió de haber personas que

    "querí­an un Estatuto normalizado para la Iglesia"

    "gentes que a lo mejor no deseaban que la Iglesia fuera perseguida, tampoco deseaban lo que vino después de los colegios de curas, la moral rí­gida y todo eso."

    Es que además, eso hizo mucho daño a la imagen con siglos a las espaldas de la España "que se puede razonar" y que es la España tan necesaria. Me resulta sorprendente ese enfoque que en realidad y como dices no era muy diferente del enfoque igualmente irracional que padecemos ahora. Y me pregunto si no habrí­a elementos masónicos haciendo su labor con éxito desde épocas muy tempranas del régimen franquista, o si fue mera simplonerí­a del régimen.

    Exacto, a esto me refiero, esta es la España que se puede razonar, y de la que tan poco se oye desde hace tanto tiempo:

    "Y gente que consideraba que la historia de España no es desde luego la de una raza maldita y, que merece mucho respeto, tampoco pensaban que la grandeza de España se debiera al mero hecho de nacer en España, (sino a buenas obras y buena suerte) tampoco consideraban que España fuera un pueblo predestinado, ni que España fuera una raza privilegiada. Sin embargo tuvieron que tragarse ese "amor irracional" "

    En realidad yo creo que esta España razonada y razonable comenzó a desaparecer tras los Reyes Católicos. Creo que ellos fueron de los últimos en ganar adeptos de importancia gracias a su ejemplo y posterior convicción, como ocurrió con un rey guanche de las Canarias, que tras visitar la corte se convirtió y fue un fiel aliado de los reyes en el archipiélago...Lo que vió debió ser convincente, cosa que creo que no ha ocurrido igualmene con posterioridad.
  • Pero esto es lo mismo: de algún modo no se aceptó con naturalidad que caí­mos porque tení­amos que caer, porque la competencia es muy fuerte y los imperios caen, como pierden su corona los campeones de ajedrez
  • No creo que haya que caer porque sí­, como tampoco se sube porque sí­. Yo puedo imaginar muy bien un mundo que serí­a muy diferente hoy de haberse difundido mucho más la visión española. Pero no fue así­, creo que para perjuicio de la humanidad. Sus enemigos anglosajones y franceses no han caí­do. Por el contrario, han progreaado continuamente, yo creo que para desgracia de la humanidad. Y no muestran signos de debilitamiento, sino más bien lo contrario.

    Es como con los polí­ticos. A los malos los desgasta el poder, los que consiguen sus objetivos ganan cada vez más votos. España cayó porque se hicieron cosas mal. Para desgracia no sólo de los españoles, más bien para desgracia de muchos dentro y fuera de España. Y ese creo que deberí­a ser el punto de partida de una autocrí­tica.
  • No me expliqué bien: se cae por las malas obras, no porque sea forzado: caer no es forzado, lo que es forzado es que se van a cometer errores de cierta entidad, que cuestan la partida.
  • Pues anglosajones... no sé. ¿Lo dices por Morengland? ¿Lo dices por lo bien que les va con la Sharia que ya es fuente del derecho inglés?

    En cuanto a Francia...

    Una chapuza lo de Napoleón: les colaron todos los goles, teniéndolo todo para ganar, revoluciones anarquizantes en el siglo XIX, en el siglo XX, es cierto que con Petain les fue bien en Verdún, pero cambiaron como cinco veces de régimen en el siglo y, mientras España se libraba sola del comunismo, tuvieron que rescatar a Francia los Estados Unidos de Norteamérica.

    Francia cayó como 30 veces y se levantó otras 30... Periodos de auge y decadencia breví­simos... Morengland tardará más en levantarse, y creo que Estados Unidos cuando caiga no volverá a tener hegemoní­a en bastante tiempo: ¡cuidado!

    ¿Significa esto que cuanto más larga es la hegemoní­a, más larga es la decadencia y más laboriosa la recuperación?
  • Sí­, pero ahí­ los tienes a ambos, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (si no me equivoco), decidiendo sobre el bien y el mal en el mundo. Y eso es sólo lo que se ve. lo otro es mucho más.

    Y sí­, los errores son forzados. Lo que marca la diferencia es la cuantí­a y la frecuencia de éstos. Por ejemplo, los dirigibles acabaron fracasando, pero los aviones terminaron teniendo éxito. Y cada vez más, pese a lo de ayer.
  • Y probablemente el modelo dirigible tiene más sentido en un mundo de recursos limitados y probablemente sean los vencedores a la larga si realmente termina por haber una gran crisis energética. Pero en su diseño incluí­an errores superables que no fueron detectados y eliminados con la suficiente rapidez.
  • Lo que quiero decir es que no estábamos libres de que viniera un ineto corruto como Fernando VII o Carlos IV.
  • Y tú hablas del punto de vista español, pero éste también tiene sus puntos débiles, como por ejemplo invadir Flandes entre otras cosas para atrapar a Erasmo por lo de los Adagios: el error de España y de su histografí­a es que aborreció a todos los filósofos y tratadistas extranjeros habidos y por haber y tampoco es eso.

    Y hablo del error no que nos hizo caer, sino que impidió levantarnos...

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