Pasó en Galicia: un colegio privado no tuvo más remedio que acogerse al derecho estadounidense, para tener la lengua española un espacio medio digno, desde luego mucho más digno que el que les reserva las leyes gallegas, o sea, españolas. Sólo así, se salvó a los niños de las fauces de la Inquisición educativa gallega. No sólo eso, sino que además se burló lo de la promoción automática, etc. En suma: con las leyes de U.S.A hay más libertad para aprender en español que con las de España.