La verdad es que todos los argumentos del articulo son muy razonables. En aras de la protección (orwelliana) de nuestras sociedades, debería prohibirse. Como no es fácil que sea posible, se podrían instalar unos detectores de actividad sexual implantables, que darían la opción de pagar precios altísimos al estado para evitar el cumplimiento de la pena.
Así se lograría la plena satisfacción de la élite malthusiana, junto con la garantía de que habría dinero de sobra para todos los lujos de los políticos, y de los hijos que naturalmente ellos si estarán autorizados a tener. En un contexto cultural islámico, y sin límite de mujeres por tanto.