Dedicado a Jarabo: el trasfondo jurídico de la crisis económica.
  • Se ha discutido mucho en lo de la crisis sobre -ismos y muy poco sobre verdades sencillas.

    Si yo creyera en lo de los -ismos, dirí­a que la crisis en Estados Unidos viene por el abandono de principios liberales y, su sustitución por socializaciones ultracapitalistas. Y no estarí­a lejos de la verdad.

    Pero como creo en las verdades sencillas, lo tengo que explicar de otra manera, veamos:

    1. Como digo, no creo en los -ismos, sino en la lógica de persona sencilla.
    2. La lógica de persona sencilla dice que, si un particular se viene abajo corre él con la carga de levantarse, no las grandes empresas ni el Estado.
    3. Esta lógica de persona sencilla se expresa jurí­dicamente en el artí­culo 1911 del Código Civil: "de las deudas responde el deudor con todo el patrimonio personal presente y futuro."
    4. Cuando todo su patrimonio no es suficiente, se va a concurso y se establece un orden de cobro de deudas. (Jurí­dicamente se dice "crédito", pero prefiero expresarme de forma imprecisa con tal de que se me entienda bien).
    5. Los embargos se liquidan y se da el dinero por orden de preferencia en el cobro: los últimos en esa preferencia, serán los primeros en joderse, por decirlo gráficamente. En otras palabras: si no hay dinero para esos últimos, quedan a la espera de que por ejemplo, al deudor le toque la loterí­a y entonces ya, el premio es para ellos.

    Es decir, que con lógica sencilla, ha quedado establecido cuál es el "protocolo de crisis" para el ciudadano o empresa corrientes.

    Sin embargo, cuando el deudor es una sociedad anónima pasa lo siguiente:

    1. Los beneficios van a reserva o a dar dividendos o beneficios para los accionistas. Para los accionistas, no para el Estado ni para los ciudadanos humildes. Es decir: puesto que lo han generado ellos, ellos reciben el beneficio... para su patrimonio personal y, para reservas que, como todo el mundo puede imaginar es un fondo para cuando las cosas no vayan tan bien.
    2. Pero de las deudas cada accionista responde sólo con su aportación inicial, de manera que no se ejecutan las reservas, etc.
    3. Si la sociedad quiebra, se ejecutan los bienes sociales, PERO NUNCA los bienes personales de los accionistas y administradores: ahí­ está la trampa.
    4. En este caso de Bush, por imperativo legal se ha violado el protocolo resultante de la lógica de persona sencilla...
    5. ¡Y son los particulares tipo John Richardson o, si es necesario Pepe el del bar los que tienen que pagar la quiebra de unas sociedades que, mientras se beneficiaban no daban un dólar a Pepe el del bar o a John Richardson!
    6. ¿Triunfo del modelo socialista? ¡No! Triunfo de la trampa, del delito y de las más horrendas inmoralidades consustanciales al socialismo, la masonerí­a, el laicismo y demostración de que socialismo y capitalismo no son antagónicos, pues el modelo de sociedad anónima no es ni más ni menos que éste: si Botí­n gana, se lleva todos los botines y si pierde, pagan los "botones."
    7. Y lo más estúpido de todo: los Pepes de los bares que votan PSOE, encantados con pagar una deuda que no han generado o con que no les devuelvan los impuestos que han pagado de más. ¡Viva el socialismo!
  • Y la clave no es tanto si intervención o liberalismo: por supuesto, si después de agotado el procedimiento previo descrito en la primera parte, se deduce la necesidad de intervenir, pues mira: ¡de acuerdo! Eso es economí­a y de eso no entiendo. Creo por tanto, que es un problema de protocolo. Acudir al paso decimosexto, sin haber recorrido los quince anteriores es saltarse el protocolo: ¡así­ de sencillo!
  • Jaja, muy buena esa de Botí­n y los botones...

    Y sí­, en el fondo, y llegando a las esencias, todo el entramado de ideologí­as e -ismos no es más que un elaborado (pero fracasado) intento de vestir lo de siempre: la inmoralidad, el robo y en definitva, la psicopatí­a de ahora y de siempre de las "élites", la aurofilia pérfida radicalis propia de vilmetalogagás y dinerópatas y puñefleros asimilados.

    Es que son unos incomprendidos.
  • Queda por tanto desmontado el que la intervención sea la primera y única ví­a de solución: eso será así­ en quienes tengan como prioridad la impunidad de los gangsters financieros.

    Esto es como lo siguiente: que los ciudadanos corrientes tuvieran que pagar con cárcel los crí­menes de ETA.
  • Es muy claro mi esquema:

    1. Las deudas se saldan.
    2. Si no se saldan, se va al embargo de bienes sociales no es suficiente, se va a los bienes personales de los accionistas y administradores.
    3. Si la empresa quiebra, que otra ocupe su lugar.
    4. Y si después de las liquidaciones de bienes sociales y personales mucha gente queda desamparada, entonces y sólo entonces, intervención.

    No sólo es cuestión de qué se hace, sino de hacerlo a su debido tiempo. Y sin haber intentado siquiera uno de los pasos anteriores, la intervención es prematura.
  • 2. Si no se saldan, se va al embargo de bienes sociales, si no es suficiente, se va a los bienes personales de los accionistas y administradores. Y si así­ no se cubre el total de la deuda, se va al concurso.

    Habí­a quedado incompleto...
  • "4. Y si después de las liquidaciones de bienes sociales y personales mucha gente queda desamparada, entonces y sólo entonces, intervención. "

    Efectivamente, el sentido de la intervención sólo puede estar en evitar una catástrofe social. Pero no es el caso de esta intervención, que ha sido algo buscado por los que llevan años maquinando contra la economí­a en su obscenamente privado beneficio. La razón de la intervención es pagar el peaje que exige el lobby financiero para aflojar el torniquete de cuello.

    Lo que está ocurriendo es como la técnica del lazo de los rodeos. Se afloja el lazo de la cabeza cuando y sólo cuando se han atado entre si las cuatro patas y el animal está en tierra. Ahora puede respirar, pero está más perdido que antes. ¿Que no se deja? Pues a tensar del cuello...es fácil.

    Pero sobre todo, hay que distinguir entre intervenciones e intervenciones. No es lo mismo que intervenga un gobierno obligado por un "contrato" firmado en 1913 (la creación de la Reserva Federal tras la reunión de Jekyll Island) en condiciones infames, con nocturnidad y alevosí­a, en el que todo el nuevo dinero "debe" un interés a la imprenta (la FED), no es lo mismo esa intervención que la intervención de un gobierno que sólo en última instancia interviniese encargando los billetes a su propia imprenta, y sin pagar intereses por tanto. En el primer caso se generan, además de la inevitable inflación, unos injustificables intereses que van a los bolsillos de cuatro banqueros energúmenos, cuyos simiescos antecesores intrigaron con toda clase de delitos durante décadas para lograr finalmente esa infame posición en 1913.

    Y esa es la parte fundamental, porque si mala es una intervención que genera inflación y que perjudica a todos, pero sobre todo a los más pobres, no digamos una que genera inflación, empobrece a los pobres...y catapulta a niveles de riqueza inimaginables a los que ya eran cósmicamente ricos...especialmente si ese status quo es producto del crimen. Porque eso es otra cosa, que muy bien pudiera llamarse crí­menes económicos contra la humanidad.

    Y claro, si el mundo está en manos de criminales económicos mundiales, y la economí­a es lo que mueve el mundo, ¿qué podemos esperar sino catástrofes mundiales una y otra vez?
  • Es así­, pero observa que el instrumento bastardo que se crea que son las Sociedades Anónimas coincide en el tiempo con la creación de la masonerí­a tal y como ahora la conocemos. (Siglo XVIII, Constituciones de Anderson).

    Es decir, el mecanismo de perversión jurí­dico no es de ahora, ni de 1913, sino del inicio de la andadura de la masonerí­a.

    Evidentemente, en tiempos del colonianismo, las colonias pagaban el tributo de la mala gestión de las metrópolis.

    El régimen liberal colonial estalla con las guerras, pero ahora se quiere salvar la Sociedad Anónima por ví­a intervencionista, porque ahí­ está el secreto jurí­dico de la masonerí­a: la Sociedad Anónima. Lo que ha pasado sencillamente, es que no se quiere reconocer que esa desigualdad ante la ley entre los deudores resulta anacrónica.

    Sencillamente el intervencionismo ya habí­a operado mediante la ingenierí­a jurí­dica y social, haciendo leyes para garantizar la impunidad del terrorismo financiero. Esto es más o menos como lo de los fueros procesales, los jueces a dedo, el Constitucional, etc. Esta perversión es la versión en el sector privado de los enjuagues tipo Constitución de 1978.

    Y ya ves, los progres: encantados de arruinarse por deudas ajenas y de que no les devuelvan el dinero pagado de más al Fisco.

    ¡Y como lo hace Bush es la prueba definiitiva de que es válido, de que el socialismo tení­a razón! Fracasó, eso sí­, pero tení­a razón. Yo me arruino con los sociatas, pero tení­an razón.
  • En resumen, os están engañando, pedazo de imbéciles.

    ¡Y viva el socialismo y la razón! ¡Honra sin barcos!

    Y tanto que sin barcos, se los regalamos todos a los piratas. ¡Qué bueno eso! ¿Verdad?

    ¡Y viva el racionalismo y el racionamiento! Razón sin ración.

    Es que no nos damos cuenta, Jarabo: a los tiburones financieros hay que sacarlos del agujero, porque de toda la vida han vivido en albergues. ¿No lo sabí­as?

    Menos mal que tenemos a los socialistas, que nos llevan siempre por la recta ví­a. ¡Si son pobres, pero muu honraos!

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