Hola a todos, hace un tiempo venía frecuentando este foro. Lo siguiente es un comentario de Santiago Niño Becerra. Me parece interesante:
"¿â€™Riesgo moral’?, ¿qué es el ‘riesgo moral’?. Lo que comúnmente se entiende por ‘riesgo moral’, ¿qué supone?.
Estas reflexiones vienen a cuento tras las intervenciones que sobre todo el Estado USA (suena raro decir eso, ¿verdad?) -aunque no nos olvidemos del británico y del alemán- han estado llevando a cabo en los mercados financieros a fin de salvar a entidades, en puridad, quebradas; a raíz de ello han aparecido una serie de escritos criticando la hipocresía del mal llamado neoconservadurismo que reclama la no intervención estatal cuando las cosas económicas van bien, pero que se lanza sobre el Estado solicitando su apoyo cuando van mal. Pienso que todo esto merece un comentario.
El origen remoto del actual modus operandi económico se halla en la postura que la burguesía manufacturera adoptó tras la restauración de 1815. A cambio de no meter las narices en política y dejar a las monarquías que hicieran lo que quisieran, consiguieron licencia real para, en lo económico, actual como les pluguiera.
Esa clase burguesa, visceralmente liberal (era la que había diseñado la revolución de 1789) y ya absolutamente capitalista, tenía muy claro que ella era la que, crecientemente, tenía, e iba a continuar teniendo, una creciente importancia … porque era ella la que, crecientemente, iba a generar un mayor porcentaje de la producción de los reinos (hoy diríamos del PIB), por lo que, inconscientemente, al principio, fue madurando la idea de que, ella, lo que ella significaba, no sólo era necesario, sino totalmente imprescindible.
La evolución de la Historia es conocida: en pocos años la burguesía fue adquiriendo un creciente poder, económico, claro, y, de ahí, político; en todas partes, pero, sobre todo, en USA debido a que USA se fue creando a medida que se fue desarrollando económicamente, es decir, más que en otros países, en USA la economía ha ido, desde sus orígenes, unida a la política: los padres de la independencia y de la constitución USA eran ricos plantadores, es decir, burgueses, e ilustrados, lo que les dio una visión económica de la política,
Visión económica de la política, es decir, liberal en cuanto a la no sujeción a regulaciones, pero conservadora en el entendimiento de la realidad: conservar los orígenes, las creencias: ‘que nadie olvide nuestra importancia, nuestro valor’. ‘Nos debemos al pueblo: de nuestro nivel (WASP, en USA) pero nadie debe olvidar quienes somos ni lo que representamos’.
Si uno de sus miembros, o varios, fracasaba en sus quehaceres, era porque ‘lo había hecho mal’, porque no habían sabido adaptarse a los cambios, porque no habían innovado, porque eran débiles; de hecho fue la burguesía quien inventó el darwinismo social. Sin embargo, cuando algo atenta contra su clase, cuando es la burguesía en su conjunto quien está en peligro, cuando peligra lo que representa, cuando puede dañarse su papel económico conjunto, entonces, por eso que ella representa, debe recibir, de quien sea, el apoyo que precise para que no se hunda, pero no por caridad, ni por amor al prójimo, sino porque debe ser así: por definición no debe caer EL pilar económico, político y social del sistema.
Esa antigua clase burguesa son hoy las entidades financieras y las manifestaciones que de lo financiero tienen las grandes compañías, y ese ‘quien sea’ que debe apuntalar a esa clase no puede ser más que el Estado y los organismos económicos internacionales.
Por tanto, no existe hipocresía en la postura de un banco de inversión, o en las peticiones de un fondo de pensiones o de una compañía de seguros para que el Estado haga ‘lo que sea necesario’ a fin de asegurar el correcto funcionamiento de su estructura. Y si en alguna ocasión llevaron a cabo prácticas que hubieron podido incidir negativamente en la marcha de sus economías particulares o en la de la macoeconomía nacional, ello fue el resultado de que ‘ellos’ siempre buscaron la manera de llegar ‘más allá’ a fin de crear más riqueza, lo que sucede es que, a veces, las cosas no salen bien.
No hay hipocresía, no hay cinismo, hay, tan sólo, la creencia de que ‘ellos’ son la esencia de la realidad, por lo que todo lo demás es ‘lo otro’. En consecuencia, ¿cómo no va, el Estado, algo que existe por ‘ellos’, a tomar las medidas que sean convenientes para asegurar su supervivencia?. ¿El coste de las medidas?, evidentemente debe ser repartido entre todos quienes forman el Estado: si ‘ellos’ desapareciesen, ¿permanecería todo lo demás?. "