"El voto de un jubilado vale una gorra y un bocadillo.
Con el nombramiento de un alto cargo público se puede comprar fidelidad eterna.
Un enchufe en el Ayuntamiento equivale a los votos vitalicios de toda la familia del enchufado.
Con una beca puede adquirirse la opinión de un joven.
Con una subvención se compra el control absoluto de las asociaciones, de las empresas y de las mentes.
La dignidad está a la baja, cotiza a cuatro promesas, el incumplimiento de las mismas es gratis.
Mantener abierta una fábrica de coches llena de vagos, improductiva y no competitiva es muy caro pero rentable.
La honradez cotiza a mínimos históricos, a pesar de ser un bien permanentemente escaso se desconoce su aplicación práctica.
La publicidad institucional puede intercambiarse libremente por las voluntades de los trabajadores de cualquier medio de comunicación, en las distintas modalidades de prensa escrita, radio y televisión.
El valor no vale nada. "
P.D.Copipasteado sublime.
Somos un país de aborregados y adormecidos.....hay que ir desenpolvando el trabuco del güelu por lo que pueda venir.