Pero, ¿qué otra alternativa hay? Si la abstención es enorme, seguirá gobernando el PSOE eternamente. El PP no es, efectivamente, la solución, pero al menos sí la alternancia y algo es algo ¿no?
¿La alternativa? No hay alternativa. Los políticos son una consecuencia lógica del sistema del que emanan. Porque cualquier político es una pieza de un sistema partitocrático que lleva funcionando la tira de años. Como cualquier pieza, el político es reemplazable. Es imposible que un político sea bueno, pues la bondad de un político se demuestra en el beneficio a su partido; igual que una tuerca es buena si no se rompe, no se oxida y no se corroe. Cuando la tuerca es mala: Cuidado. Digamos que si España fuera un coche, no le serviría ninguna tuerca. Que se las puedes cambiar: Sí, pero no arreglarás el problema. Hace falta coche nuevo.
Si no hay alternativa habrá que votar al menos malo ¿no? Si pasamos todos de votar porque no hay alternativa, estos tipejos se eternizarán... ¿de dónde sacamos el coche nuevo?
Justamente Arenas y todos sus mentecatos son eso, un saco de tuercas averiadas. La alternativa pasa por tirar las tuercas al basurero. Necesitamos un coche nuevo, por supuesto, pero primero hay que tirar al albañal el saco de tuercas echadas a perder. El coche no va a ponerse en marcha por más que quitemos y pongamos tuercas de ese saco repodrido. ¿Que eso obliga a Don Javier y todos sus "arenitas" a trabajar para ganarse la vida? Pues efectivamente.
Claro que no me extraña que se "arrejunten" con Fredy, "el Químico", ante tal peligro. Lo comprendo porque llevo más de treinta años trabajando. Yo no maté a mi padre pero, evidentemente, habría quienes matarían a su padre por no volver al tajo (y tiene su lógica).
Lo más gracioso de todo este hilo es que los fascistas que abominan del nuevo Estatuto andaluz se convertirán en pocos años, pocos meses, en los más ardientes defensores del Estatuto, defensores de toda la vida, como pasó con la Constitución Española en la que los fascistas de antaño se convierten en los más encendidos constitucionalistas de hogaño.