Y desgraciadamente, se desinflará el último bluf. El de Rosa Díez. Creo que va a durar menos que el bluf de De la Peña en el Barcelona.
Espero equivocarme, me gustaría pensar que el espejismo de hoy no es tal y que no es en realidad el comienzo del fin de la democracia en España.
Dijimos los buenos españoles que el nacionalismo era alimaña, que PSOE era como ellos, que PP era tan separatista como el PSOE. Pues bien, ahora los vascos han sometido a la democracia a una prueba de fuego. Si López quiere gobernar, no le bastará el voto del separatista Partido Popular, sino que necesitará un voto más.
Si ese voto traiciona a los buenos españoles, entonces será señal de que no hay democracia posible que funcione en España.