La izquierda italiana es rematadamente boba y sólo cede la primacía mundial de la estulticia a la argentina, que va varios cuerpos por delante.
Prodi, que era un gestor honesto y un técnico competente ( poca gente sabe que en la década de los 80 se opuso a los desmanes societarios que Craxi, el Gran Corrupto, y su socio de entonces, Berluscogni pretendían perpetrar ) tenía el terrible hándicap de ser el líder de una izquierda absolutamente mongolizada en su antiamericanismo primario y suicida.
Las próximas elecciones las ganará Berluscogni ( aunque no van a ser ahora ) y la ciudadanía italiana tendrá muy merecida la vuelta de semejante mafioso.
Por otra parte Italia es como la Argentina de Europa, casi casi el único país donde los ciudadanos desprecian la ley, a los que la cumplen, al Estado democrático y se refugian en un privaticismo propio del Bajo Imperio Romano.