La casta Hispana hoy anda algo maltrecha,
padece nuestra pez cierto arrechucho,
el valeroso pecho está flacucho,
y nuestra fama luce un tanto estrecha.
Aquel clamor de raza satisfecha
en éste siglo veintiuno no lo escucho,
porque lo de Lepanto fue hace mucho
ya no se recuerda ni la fecha.
Quedó el orgullo Ibérico algo mocho
tras derrotar, después del dieciocho,
al invasor ejército gabacho.
Y hoy, sí hay que echar cojones, que los eche
-con furia, pudonor y mala leche-
el Cuerpo de Bomberos de Elche.