Tengo que preguntarle hoy a Zapatero, que está aquí en Ponferrada, por qué si la ministra de Sanidad ha retirado el proyecto de la Ley Antialcohol, todavía nadie ha retirado a la ministra.
La señora Salgado no quiere que la juventud beba alcohol porque produce graves daños neurológicos a los jóvenes, sin reparar en que es muy probable que, para la salud de los muchachos, sean mucho menos perniciosos el alcohol y las drogas que los ministros y los políticos en general (y hasta en coronel).
Pero, a fin de cuentas, ¿para qué quiere la ministra que los jóvenes estén tan sanos? Si la única salida que les va a quedar en el futuro es trabajar como negros para pasarse la jodida vida pagando una hipoteca que les permita vivir en un cuchitril que llaman piso, follando malamente con una pareja insoportable y gruñona y aguantando a padres y suegros con Alzheimer y a unos hijos egoístas y tan ávidos de 'privar' y de drogarse como sus propios padres a su edad, que quedaron traumatizados porque una ministra 'pija' les quiso preservar la salud con el fin de que trabajaran como piojosos sin ponerse enfermos para no engrosar el déficit farmacéutico de la Seguridad Social.
Así que, aunque desde el miércoles de ceniza (o de cenizo) estamos en un periodo de abstinencia, comedimiento y recato, yo considero que es una magnífica ocasión para desearles a los ministros, a todos los ministros, que los sodomicen y para ponernos hasta el culo de todas las sustancias, aunque sean legales.
Este rollo de una juventud sana y abstemia no tiene otro objetivo que producir esclavos, más conocidos hoy día como trabajadores, merced a esa transmutación eufemística y bastarda operada por unos alquimistas contemporáneos y fulleros llamados sindicalistas. El trabajo es una lacra, como muy bien se infiere de una somera lectura del Génesis (que es verdad revelada). Incluso el gran filósofo Aristóteles, que tenía nombre de armador griego y rijoso, llevaba las manos llenas de anillos para que se supiera que él jamás había condescendido a la depravación de trabajar.
Pese a la legión de palizas que se pasan la vida diciéndonos que el trabajo dignifica y nos acerca a Dios, yo niego lo primero, aunque sí es cierto lo segundo: trabajar nos acerca a Dios a toda leche, porque el trabajo mata más que el alcohol y que las drogas y no hay ninguna ministra 'pija' a la que se le haya ocurrido prohibirlo de una puta vez.
El trabajo envejece, embrutece y ni Dios te lo agradece. Basta echar una mirada a nuestro alrededor para comprobar que ni uno solo de los millonarios y potentados que pululan por ahí ha hecho su fortuna trabajando. Es más, entre los ricos y los poderosos (incluidos ministros y políticos) hay proporcionalmente muchos más alcohólicos y cocainómanos que entre los jóvenes del botellón, pero la ministra de esto no dice nada, porque su intención es jodernos, como aquella otra que no quiere que nos lavemos ni que caguemos, para ahorrar agua. Vamos a dejarlo así, porque me pongo muy 'melalcohólico'.
Un artículo muy acertado. Habría que preguntarle también a Zapatero qué fue lo que le produjo a la ministra tan graves daños neurológicos, si es abstemia...
Nos quieren proteger de la mala vida,llevarnos por el camino sano y nos dicen cómo hacerlo...son muy buenos,es por nuestro bien....no fumes,no bebas,no te drogues,no consumas grasas,poca carne,respeta a los animales,no tomes el sol,arrópate,toma muchos zumos......que se vayan a tomar por el culo,sólo falta que me digan que folle poco y que no me la casque.
Ahí tienes parte de la asignatura.....una comedura de coco desde la más tierna infancia,anticapitalista y antiamericanista a poco que yo veo entre otras cosas.
http://www.elpais.com/articulo/educacion/suena/educacion/ciudadania/elpepusocedu/20070212elpepiedu_4/Tes